martes, 21 de septiembre de 2010

El mar en calma



Hay momentos y momentos. Momentos de opulencia y de necesidad, momentos en que necesitamos de todo y otros en que todo nos sobra, ocasiones para pecar y paréntesis para ser buenos, épocas de reposo seguidas de exaltación, viento a favor, marea negra, segundos decisivos, horas interminables, oportunidades para perdonar y para matar, santiamenes de felicidad, creatividad a raudales y diluvio de despropósitos, éxitos, revés a dos manos, caídas en picado, pozos sin fondo, tientos a la suerte “que es solo la muerte con una letra cambiada” (J. Sabina), logros y parabienes, progresos, gloria en el infierno, noches sin fin, blanca Navidad, ¡qué hago aquí sin calzoncillos!, aceptación, renuncia, ¡ésta es la última, lo juro!, hechos fortuitos, ¡tú te lo has buscado!. Hay momentos para amar y dejarse querer, para respirar y disfrutar, para equivocarse y aprender, para enseñar con acierto, para despedir, para sufrir, para mirar y comprender. Hay momentos..., ¡ahora sí!... para ver. Vive primero, fotografía después.

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