miércoles, 13 de octubre de 2010

Pascual Miralles



Me lo encontré por Internet como quien se lo encuentra por la calle. Doblas una esquina, entras en una plaza y allí está, esperando que alguien se le pare delante. Hace cuarenta o cincuenta años no hubiera llamado la atención. Hoy son otros tiempos. Me interesó su oficio, pero también su palabra. Es Pascual Miralles.

Te aburriste de la fotografía esperando que llegara algo nuevo. En ese momento apareció el digital. ¿No era suficientemente nuevo?

Sí, sí era suficientemente nuevo el digital, pero creció una fobia en mí. Percibí que era una nueva trampa comercial. Por ejemplo: una impresora vale 200 €, y un recambio de cartuchos 40. Los soportes digitales no tienen ninguna fiabilidad duradera, por lo que el siglo XX va a desaparecer de la historia, etc. etc. También me coincidieron una serie de avatares socioeconomicoreligiosoculturales.

Tu apuesta por la tecnología primitiva es una especie de grito rebelde. Dices que te permite estar fuera del sistema...

Sí. Los profesionales no deberíamos dejar que el mercado nos sodomice. Recuperé y mejoré un sistema antiguo, muy probablemente un invento español. Me permite cobrar por mi trabajo dependiendo mínimamente de la industria.

Hace poco compré una Kodak Brownie por nueve euros. No tiene controles de ningún tipo, sólo el disparador. Cada carrete de 127 dispara ocho fotos que después tengo que revelar yo mismo. ¿Estoy perdiendo el tiempo?

No estás perdiendo el tiempo. Tienes un material singular, que aunque sea más malo es más único, y el subconsciente humano tiende a prestar más atención a las singularidades. El profesional debe saber sacar partido a cualquier herramienta. La tecnología somos nosotros. Nuestra cabeza y nuestras manos son lo insustituible.



¿Qué llevas en tu estudio ambulante?

El cajón cámara, que también es ampliadora y laboratorio, silla de ruedas que hace la función de trípode rodante, expositores, almacén de químicos y herramientas, dos sillas, sombreros, avalorios varios, paraguas.

Trabajas en la calle con eso que los políticos llaman, de manera tan aburrida, "la ciudadanía" y el resto del mundo "la gente". ¿Cómo es la gente?

¿Adonde va la gente?, a donde va Vicente. La gente se guía mucho comparándose con los demás. Generalizando, es como si careciera de criterio. Modas, costumbres, creencias. Nos educan así desde niños, cuando todavía no tenemos defensas sicológicas, y cuando empezamos a tener criterio, el tallo ya está torcido.

Habrás escuchado mil veces eso de "sácame guapa, por favor". ¿A todo el mundo se puede sacar guapo?

Sí. Casi siempre son mujeres, su supervivencia se basa en el escaparate más que los hombres. Estas personas tienen problemas de aceptación. No llevo espejo, el espejo alimenta las dudas. A medida que el cliente se va mirando en el espejo se va desentonando. Como profesional tengo la autoridad y la obligación de darle las claves de la aceptación, porque el modelo confía en mi y ademas me va a pagar. Si le diera un consejo, y no le costara nada, no me haría ni "puto" caso.

Casi sí, se puede sacar a todo el mundo guapo. Si su estado emocional conseguimos que sea positivo, todo el mundo tiene un punto de vista aceptable. La fotografía es bidimensional, tenemos que mirar con solo un ojo. Buscamos la medida áurea, la proporción equilibrada entre la frente, rostro, cuello y cuerpo.




Cuentas por ahí que una de las constantes del fotógrafo minutero es el mal genio. Seguro que no es para tanto...

La calle son las trincheras, no es un ambiente controlado. Exposición (un segundo), encuadre, revelado, reproducción, revelado. No es sólo la toma, además sin herramientas de lectura, es también el laboratorio. Algunos clientes quieren sentirse protagonistas, y necesitan continuamente de tu atención, y les importa un "carajo" que tengas un cerebro solo. Y estos que te molestan, son ademas los que luego se van a quejar de cualquier cosa. Uno de estos es el que te puede quitar la energía y el estado de gracia que se merece el cliente que sigue después.

Te gusta trabajar solo. "Más vale hacerlo que mandarlo hacer". Definitivamente tienes madera de artista...

Ahora trabajo con otra persona. Cada vez lo hace mejor. Al principio intenté trabajar con otra persona, pero en la comunicación había traspieses, y el ritmo de la "performance" se desentonaba. Trabajar en tándem puede ser una labor de meses si no de años.

"El cambio es inevitable, el progreso opcional". Vivimos una época de cambios constantes, ¿también de progreso?

El progreso es una moneda de dependencia que manejan los que controlan el mercado. A mi manera de ver no es verdadero progreso.

Un zapato tiene sus ventajas claro, pero te quita una herramienta con cinco dedos que es el pie. Con sus sensores táctiles, de temperatura, de agarre. El zapato ademas, te impide descargar la electricidad estática, y eso no es saludable para la cabeza y el cuerpo.





Yo te ofrezco una imagen y tú me dices lo primero que se te venga a la cabeza. Empezamos: una vitrocerámica.

Un atraso. Para saber del fuego tengo que esperar más. Si el recipiente tapa el foco, no sé, no puedo estar seguro.

Una cámara digital.

Una mala ortopedia.

Un aparato de televisión.

Droga lavadora de cerebro, mentira.

Una caja de papel RC.

Mi almuerzo, pagar el alquiler.

Un recién nacido.

Un disco duro virgen.

"La fotografía minutera me permite estar fuera de sistema. Y de alguna manera me satisface que con mi trabajo en la puta calle, que la gente, los niños, tengan una esperanza de la "no esclavitud". Explícamelo, por favor...

La mínima dependencia del sistema. Cuanto más independiente, menos esclavo eres.

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