miércoles, 6 de octubre de 2010

Walter Astrada



La lista de premios de Walter Astrada es extensa. Entre ellos varios World Press Photo. Cuando desde 800ISO nos pusimos en contacto con él para que nos hablara de su trabajo no esperábamos una respuesta tan rápida. Walter nos recibe con sencillez, campechanía y con la calidez de un acento argentino que hace rápidamente que le quites importancia al hecho de estar conversando con una primera figura del fotoperiodismo internacional.

Hemos comprobado que nadie que salga de una exposición suya queda indiferente. A gran parte del público sus imágenes les provoca admiración y a otra rechazo. Demasiada sangre en muchos casos. "Más que la crudeza de mis imágenes, es la crudeza de lo que un ser humano hace a otro ser humano. Parece que el culpable es el fotógrafo porque lo muestra y no el que le corta la cabeza a otro con un machete. Si no muestras la crudeza de lo que está pasando parece que la guerra es un juego de niños, que no es nada grave. La televisión trata de hacerlo todo como si fuera una película, donde al final se termina, la gente se levanta y todos los que están allí parecen actores cuando realmente es gente que está pasando por situaciones jodidas. Mostrar la guerra como algo aséptico es contraproducente porque hace creer a la gente que la guerra es un juego donde nadie muere". Si bien es cierto que hay un derecho a la intimidad del lado de las víctimas, Walter estima que en muchas situaciones no se puede pedir permiso para hacer fotos. "En mis trabajos más personales todas las fotos se han hecho con el permiso de los fotografiados, pero en una situación de conflicto, con la policía de por medio, pedir permiso para hacer fotos es casi imposible". Con respecto a la seguridad de trabajar en lugares tan peligrosos Walter encuentra apoyo en la gente, que lo respeta "porque en cierta forma es importante que los demás sepan lo que está pasando". Las situaciones de peligro "son una cuestión de suerte. Ahí no cuenta ningua experiencia previa que te ayude". Contrariamente a lo que se pueda pensar, el trabajo en países en conflicto muchas veces se presenta más fácil que los reportajes en el primer mundo. "Por ejemplo, en la última huelga general que ha tenido lugar en España ha sido mucho más difícil trabajar porque la policía intentaba arrebatarte la cámara o no dejarte hacer tu trabajo. Eso no ocurre en otros países considerados más peligrosos".



Sabiendo que la abundancia de imágenes a la que estamos sometidos puede mermar la sensibilidad del público sobre diversos temas, también es cierto que "el público utiliza excusas como para no hacerse cargo de lo que está pasando. La gente no pierde la sensibilidad para festejar un gol de Ronaldo aunque Ronaldo meta cuarenta goles al año. Ocurre lo mismo cuando aparece Fernando Alonso festejando victorias con la fórmula uno. A la gente esto no le parece repetitivo. Sólo le parece repetitivo cuando hay hambre o guerras. En vez de decir ¿otra vez lo mismo? nadie dice ¿qué podemos hacer para cambiarlo?".

Preguntado acerca de la importancia de la fotografía para influir en la actualidad a nivel político o incluso personal, Walter piensa que "una foto no puede cambiar las cosas por sí sola, pero puede ayudar a la gente a pensar sobre diversos temas, ayudarlos a comprender otras realidades y con suerte a moverlos a tratar de cambiar las cosas". Con respecto a la censura que los medios aplican a sus fotos, Walter asegura que las agencias de noticias jamás le han censurado nada. Otra cosa son los periódicos que después publican lo que les interesa.

Aparte de su trabajo para la prensa, Walter dedica tiempo a proyectos personales de larga duración. En 1999 estuvo viajando por Brasil, Chile, Bolivia y Perú para realizar un trabajo sobre la fé. Actualmente lleva cinco años trabajando el tema de la violencia hacia las mujeres. "Considero que es un trabajo que vale la pena mostrar porque afecta a muchas personas".



Volviendo a sus trabajos más conocidos escarbamos un poco en la sinrazón de toda la violencia que aparece en sus imágenes. Distintos países, pero los mismos sentimientos. "El ser humano es igual en todos sitios. Van cambiando las épocas. Ahora en Europa nos creemos muy civilizados, pero no hace mucho en este territorio se produjo la guerra más violenta de la historia. También tenemos el caso de los Balcanes. O la dictadura de Franco..."

Walter habla con naturalidad. De su tono de voz no se diría que ha estado muchas veces próximo a la muerte y el caos. No sabemos si uno se acostumbra a esas situaciones de alguna forma. Cuando le decimos que nos hable de algunas de sus fotos más representativas su tono de voz mantiene la calidez y naturalidad de toda la charla.



"Estaba en Nairobi cubriendo una manifestación contra el gobierno promovida por la oposición, que mantenía que las elecciones habían sido amañadas. Estuve todo el día cubriendo los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes hasta que la policía decidió entrar en las casas a patadas y tirar gases lacrimógenos para arrestar a cualquiera que pudiera haber estado en la manifestación. Lo que hice fue seguir a un grupo de policías y en un momento dado escucho a un chico gritar. Me acerco al lugar donde venían los gritos y me encuentro con el chico y la policía delante tras haber pateado la puerta. Hice un par de fotos y la policía se fue. Lo que pasó realmente es que la policía derribó la puerta, el chico salió pensando que sería su abuela que volvía y lo que econtró fue a esos hombres con los palos en la mano. De ahí su cara de terror".



"Yo había llegado al Congo a cubrir la avanzada de un grupo rebelde que había atacado una base militar de los congoleses. Logré el acceso a la base. Lo que pasó después es que se puso a llover y nos metimos todos, incluidos los soldados, dentro de una carpa cuya lona estaba llena de orificios de bala de un combate reciente. Me pareció una imagen surrealista: era pleno día y los agujeros en la carpa parecían estrellas. Aquellos agujeros indicaban la ferocidad del ataque pero su similitud con las estrellas le daban calma a la imagen. Me pareció un contraste interesante".

Para aquellos que quieran conocer más, Walter ofrecerá una conferencia el próximo 20 de octubre en la Facultad de Bellas Artes de Granada.

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