domingo, 21 de noviembre de 2010

Francisco Mata



Mejicano del 58 y con muchos años de oficio. Conocedor a fondo del fotoperiodismo, su obra se ha expuesto en medio mundo. Para saber más, aquí está su web. Nosotros le pedimos conversar y he aquí el resultado.

La tradición pesa mucho en sudamérica. ¿Qué es el pasado, una esclavitud que debemos trascender o una ley que hay que respetar?

Ni una ni otra. Es una circunstancia, es historia y formas de ver el mundo que nos antecedieron, son costumbres que se relacionan con entorno, cultura, cosmogonía y prácticas sociales, es cultura heredada, aprendida y amalgamada, son una base desde donde pararnos para cuestionar nuestro presente y dibujar nuestro futuro, son, al mismo tiempo, materia prima para reflexionar sobre nuestra condición política e histórica, ahí están seguramente muchas de las respuestas para lo bueno y lo malo de ser latinoamericano.

Tú que has viajado tanto, ¿qué tiene sudamérica que ofrecerle al mundo y viceversa?

Todo y nada. La interconexión, la globalidad y la cultura hegemónica homogenizan todo: paisajes, gastronomía, conocimiento cultural, etcétera. Ahora la sociedad en su conjunto responde a patrones distintos donde lo diferente no es ya un valor en sí mismo, son los matices donde se construyen los significados, es en las mezclas y los intercambios donde se generan nuevos sentidos.



Tienes muy buenos trabajos sobre Cuba, un país donde el tiempo se paró hace cincuenta años. Esa magia que encierra Cuba, ¿se perderá algún día?

Sí, sin duda pero sin duda también para dar paso a otra. Cuba es un país que significa muchas cosas al mismo tiempo, desde la muerte de las utopías hasta la constatación de que siempre se puede aguantar más, es un ejemplo palpable del aparente destino negro de Latinoamérica y de la posibilidad de soñar con un mundo posible.

¿La realidad supera a la ficción?

Siempre, hasta que llega la ficción y supera a la realidad.

¿Qué ha cambiado en el oficio desde que empezaste?

Todo, absolutamente todo menos que siempre estará atrás de la herramienta un tipo con curiosidad, ganas de expresarse, de experimentar, de dar su opinión y, sobre todo, de caminar y platicar viendo.



A ojos de un fotoperiodista, ¿el mundo está tan mal como nos cuentan?

Yo creo que está peor y mejor al mismo tiempo, las categorías y la clasificación maniquea de las cosas es algo que estamos superando, la realidad es muy compleja, los procesos sociales son sistemas de alta complejidad, la relación rizomática es cada vez más extendida, entender lo que pasa y definirlo categóricamente ya no es posible.

¿Un buen fotógrafo hace un buen reportaje en cualquier sitio o el escenario predispone de manera concluyente?

Lo que más predispone es qué quieres decir, cuál es tu postura y opinión ante lo que estás fotografiando, el lugar o el tema son secundarios. Siempre prevalecerá la postura del fotógrafo, esto quiere decir su ideología, contexto cultural, concepción del mundo, etcétera.



Conoces grandes ciudades y pueblos perdidos, ¿con qué te quedas para hacer fotos?

En mi caso con las ciudades.

Mucha gente haciendo fotografía... ¿es difícil ser original?

Siempre lo ha sido, siempre es necesario saber cuál es nuestro punto de vista, ahí esta el secreto. En casi doscientos años de que se inventa la fotografía ya se registró todo, no queda nada por fotografiar, lo que quedará siempre son opiniones distintas sobre lo mismo, igual que en la literatura o la pintura por ejemplo.

¿La fotografía está hoy mejor que nunca?

Sí, aunque peor que mañana.

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