jueves, 28 de octubre de 2010

Tino Soriano



No vamos a contar los premios que tiene, los libros que ha escrito o los medios para los que trabaja. Eso ya lo explica en su web. Lo que sí vamos a decir es que Tino Soriano responde a la imagen de buena persona que proyecta. Ha respondido a esta entrevista desde el Transcantábrico, el tren que lo lleva por todo el norte de España en un encargo de National Geographic. Para robarle el menor tiempo posible hemos cambiado el formato de la entrevista. Le hemos mandado las frases por la mitad para que él termine de escribirlas.

Estudié magisterio, pero decidí no dedicarme a ello porque la fotografía llega a más gente y me gusta mucho salir del aula.

Lo más gratificante de enseñar fotografía es ver como progresan los aspirantes perseverantes y con talento.

Lo más difícil de hacer fotos en un hospital es conseguir la confianza de todo el mundo.



Para ganarme la confianza de la gente que voy a retratar les explico con detalle las razones por las que estoy allí.

No me gusta hacerle fotos a la gente cuando podría ser cruel tomándolas.

Fotografiando a los americanos me di cuenta de que son muy trabajadores.

Fotografiando a los catalanes me di cuenta de que están tristes por la manera en que se manipula su realidad con fines electorales. La desafección que decía Montilla (un presidente andaluz en Cataluña).

Fotografiando a los haitianos me di cuenta de que las sociedades industrializadas son muy egoístas.

La gente es igual en todos los países, pero en el nuestro hay una gran división ideológica.



Lo más tedioso de preparar un reportaje es marchar de casa y dejar detrás a tu familia.

Conservo mis cámaras analógicas porque todavía me gusta usarlas de vez en cuando.

Internet es una bendición, pero también un gol en tu gestión del tiempo.

Hace tiempo que quiero hacer un reportaje sobre la felicidad.



Mi peor momento con una cámara en la mano fue cuando comprobé que era inútil y yo estaba en medio de la nada.

Después de trabajar tanto tiempo para ellos, he aprendido que los grandes medios de comunicación están supeditados al poder político y económico.

martes, 26 de octubre de 2010

Una imperfecta camara de culto

El pasado día 14 , en el Pais apareció un reportaje sobre la camara Harinezumi, cámara que ya conocemos los resultados obtenidos por ella gracias a las fotos y comentarios de nuestro compañero Antonio Montesinos. Para el que este interesado os dejo el enlace. Harinezumi.

El músico

Tarde de domingo.

domingo, 24 de octubre de 2010

Con Mario en NY



Nos escribe Gorka Lejarcegi anunciándonos la actualización de su web con el reciente reportaje realizado a Mario Vargas Llosa en Nueva York con motivo de la concesión del Nobel de Literatura. Este reportaje se ha publicado hoy domingo en EL PAIS Semanal.

Al laito de La Cachucha (II)











Documental Fotográfico



Enlace Documental:

Francisco Boix, es el único español que declaró contra importantes miembros del gobierno nazi en el Proceso de Nuremberg. El documental nos narra la vida de este fotógrafo, que al exiliarse tras la Guerra Civil Española, acabó en el campo de concentración de Mauthausen. Destinado en el laboratorio fotográfico del campo, consiguió sacar los negativos de unas 2.000 fotos que posteriormente servirían de prueba acusatoria en el famoso Juicio. Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno está dirigido por Llorenç Soler, un acreditado director de más de 30 documentales.

Expo

lunes, 18 de octubre de 2010

Gorka Lejarcegi


© Gorka Lejarcegi / El País

Por número de lectores y por prestigio internacional el periódico español más importante es EL PAIS y uno de sus fotógrafos de cabecera, Gorka Lejarcegi. Los grandes reportajes de esa casa es común que aparezcan ilustrados con sus fotos. Fotoperiodista de prestigio, Gorka recibe nuestra petición con amabilidad. Se disculpa por tardar en responder nuestras preguntas ya que un viaje de trabajo le obliga a dejarlo todo de repente.

"Hoy hay mucha gente haciendo fotos dispuesta a que su trabajo aparezca en prensa incluso sin cobrar". Es la queja de muchos fotoperiodistas. Incluso Jean-François Leroy, director de Visa Pour L'Image, lo denunciaba. ¿Realmente es para tanto?

Sí, reconozco que hay casos de gente que está dispuesta a regalar sus fotos. Pero creo que hay que distinguir entre el aficionado que tiene una foto interesante o curiosa y la regala y el fotógrafo que pretende ser un profesional y trata de abrirse paso en los periódicos regalando su trabajo con la finalidad de publicarlo e ir siendo conocido poco a poco.

Si se trata de un aficionado, nada se puede objetar y no nos podemos rasgar las vestiduras porque se publiquen fotos que no estén hechas por profesionales, sería como poner puertas al campo. Pero el segundo caso, el de quien va regalando su trabajo para ir abriéndose paso en la profesión, me parece peligroso porque en el fondo su intención será la de terminar cobrando. Y puede que, cuando quiera hacerlo no le paguen, le paguen muy poco o le digan que ya no les interesa contar con él. Además, mientras regale su trabajo, hará un flaco favor a quienes se dedican al fotoperiodismo de manera profesional.

Algunos medios están equipando a los redactores con cámaras de foto y vídeo. El trabajo de tres hecho por uno solo. Eso se nota, ¿verdad?.

Ya antes de que existieran las cámaras digitales había redactores que llevaban su propia cámara de fotos. Pero resultaba más complicado que enviaran sus fotos a las redacciones porque tenían que revelarlas y el envío resultaba complicado. Ahora, en cambio, todo es más fácil: con la misma cámara pueden tomar fotografías y grabar vídeos. Y el envío se hace de forma sencilla.

Creo que no hay nada de malo en que un redactor lleve una cámara y pueda hacer fotos o grabar un vídeo porque habrá ocasiones en que estará ante hechos excepcionales y sus imágenes tendrán valor testimonial. De la misma forma, habrá ocasiones en que un fotógrafo o un cámara de vídeo estará ante algo excepcional y podrá contarlo con palabras además de fotografiarlo o grabarlo. La crónica de un fotógrafo o la foto de un redactor pueden tener gran valor en ocasiones puntuales. Lo que no me parecería bien es que los medios obligaran a sus periodistas y fotógrafos a realizar multitareas por norma. Creo que obrar con sentido común y no olvidarse de la calidad: la mejor crónica será siempre la de un redactor, la mejor foto la de un fotógrafo y el mejor vídeo lo grabará un videoreportero.

Cuando haces fotos de prensa, ¿hasta qué punto tienes que olvidarte de la expresión artística para centrarte en que la foto sea informativa? ¿Haces esa distinción de alguna manera?

Como es sabido, en la fotografía de prensa lo principal es contar aquello que está sucediendo, resumir la información en imágenes. Pero no debemos conformarnos con hacerlas de cualquiera manera: deben cumplir unos requisitos mínimos de encuadre, composición, iluminación… al igual que un periodista trata de dar con el sustantivo o el verbo correcto para completar su frase. El periodista podrá completar su crónica con el estilo que desee pero sin olvidar nunca el hecho noticioso. El fotógrafo, de la misma manera, puede añadir o restar elementos de la foto, o utilizar un encuadre u otro, pero con la misma limitación que el periodista: no olvidarse de la noticia.

Personalmente no me preocupa hacer distinciones entre tipos de fotografía, creo que lo importante es no olvidarse de aquello que es "lo principal, la noticia" cuando uno realiza un trabajo.

Nos interesa especialmente la relación del fotógrafo con sus modelos. Con tus años de oficio tendrás mucha técnica, pero ¿hasta qué punto la personalidad del fotógrafo es determinante para sacar un buen retrato?

En mi trabajo, generalmente, tengo poco tiempo a la hora de hacer retratos a la gente. Creo que lo importante es tratar de que la persona que tienes en frente se sienta lo más cómoda posible, ya que será de gran ayuda que esté "de nuestro lado". Además de eso, lo fundamental es, siempre que se pueda, documentarse y saber lo más posible acerca del personaje. Esto nos ayudará a tener una idea aproximada de la fotografía que queremos realizar. Pero hay que estar muy receptivos y abiertos a cualquier otra fotografía que pueda surgir.


© Gorka Lejarcegi / El País

Has retratado a jefes de estado, primeros ministros, políticos... ¿Cómo resulta la relación profesional con ese tipo de personajes? ¿Colaboran fácilmente? ¿Te tienes que adaptar a ellos o, por el contrario, se dejan hacer?


Lo más complicado suele ser todo el camino que se debe recorrer hasta llegar a ellos: jefes de prensa, asesores, jefes de gabinete,… Un trabajo que, afortunadamente, a mí no me toca. Una vez que se tiene la autorización, la gente colabora, aunque también hay quien tiene verdadera fobia a las fotos. Es muy importante que se sientan cómodos y, como no tendrás mucho tiempo para trabajar, tratar de tener lo más claro posible qué quieres hacer. Son situaciones en las que se trabaja con más presión porque además del personaje al que fotografías, hay gente de su entorno que no pierde detalle de lo que haces, de cómo tratas al personaje y en ocasiones te presionan para que termines antes de haber empezado. Tienes muchos ojos que te observan detrás de tu nuca. Pero el fotógrafo tiene la suerte de tratar directamente con el personaje y si éste se siente cómodo y respetado, se quedará más tiempo o te dará alguna opción más aunque sus asesores le digan que se tiene que ir. Yo no he retratado a reyes, pero sí realicé una sesión con Los Príncipes de Asturias para la revista de El País Semanal y tengo un recuerdo muy grato de aquella ocasión. No paraban de decirme "dinos como quieres que estemos, tú nos diriges, por favor dinos,…".

¿En qué tipo de trabajo te sientes más a gusto (sesión de fotos con un famoso, fotoperiodismo de calle, reportaje particular...)?

El trabajo del periódico me permite hacer un poco de todo: entrevistas, actualidad política, coberturas de información local, acontecimientos deportivos, reportajes,… Es una gran suerte hacer un poco de todo e ir cambiando cada día. En lo que menos cómodo me siento es en la cobertura de acontecimientos deportivos.


© Gorka Lejarcegi / El País

Un fotoperiodista con tu prestigio y años de trabajo, que dedica a su profesión tantas horas, ¿tiene tiempo para llevar adelante vida familiar? ¿hasta dónde se ve resentida, si es el caso, la parcela íntima con un trabajo de estas características?

La conciliación de la vida personal y la profesional es algo que nos afecta a todos, no solo a los fotógrafos. Es verdad que hay trabajos como el mío que no tienen un horario determinado, nunca comienzas ni terminas a la misma hora. Y también surgen los viajes imprevistos. La vida familiar, lógicamente, se resiente. Es importante que tu pareja y tu familia sepan a lo que te dedicas, que tus horarios van a ser variables, que lo acepten y te apoyen. Con todo, en el periódico los responsables de la sección tratan de repartir el trabajo de la mejor manera posible. Eso no evita que tengas jornadas muy largas, pero se compensan con otros días en los que terminas antes.

Pregunta difícil, pero intenta resumir: Haznos una estimación del estado del fotoperiodismo actual y hacia donde se dirige con los vientos de crisis que soplan.

Como bien dices, soplan vientos de crisis. Y pudiera parecer paradójico cuando la realidad es que se toman, se transmiten, se ven, se comparten y se consumen más fotografías que nunca. Pero sí, en el el fotoperiodismo hay una crisis que es consecuencia de la crisis de los medios de comunicación impresos. Es una crisis de producción de fotografías. Los periódicos invierten menos en la producción de material propio y se nutren cada vez más con fotografías de agencias o fotógrafos free-lance con los que se renegocian constantemente sus tarifas. Pero pese a la crisis se habla también de nuevos negocios: periódicos electrónicos, nuevos modelos de libros, webs más potentes e interactivas…, pero, por el momento, resulta muy difícil hacer rentables estos nuevos negocios. Con lo cual, resulta difícil que se invierta en la producción de fotografías, aunque se consuman más imágenes que nunca.

En fin, esto asusta. Seguramente con el tiempo habrá menos fotógrafos contratados en los medios y más profesionales free-lance. Por otro lado, también los fotógrafos tenemos que ir actualizándonos y prepararnos para poder ofrecer otro tipo de contenidos a los medios, además de fotografías: slideshows, pequeños vídeos documentales,… e ir amoldándonos a los nuevos soportes.

¿Qué le interesa a Gorka Lejarcegi aparte de la fotografía?

Disfruto mucho con la fotografía por hobby, sin la obligación de tener que hacerla por el imperativo de un encargo. Me gusta leer, el cine, visitar museos, dar un buen paseo o montar en bicicleta. Me interesan mucho las nuevas tecnologías. Y disfruto mucho con mis hijos y sobrinos.

domingo, 17 de octubre de 2010

Al laito de La Cachucha (I)













Para todos los que soportaron la presencia de mi cámara durante dos años, en especial a los que hoy están con nosotros solamente en nuestros recuerdos.(2.004-2.006)

Muchísimas gracias.

Documental Fofográfico



Enlace documental:

Acompañe al célebre fotógrafo británico Tim Page en este provocativo viaje, que es a su vez una odisea personal por desvelar al gran público, las inolvidables instantáneas que captaron toda la crudeza de una guerra y las terribles condiciones de vida en la jungla. Una mirada fascinada y emotiva al único lazo de unión entre los fotógrafos de guerra de ambos bandos.

viernes, 15 de octubre de 2010

La "picture story".


Anthony Suau. Word press photo 2009.

La "picture story" o "historia o relato fotográfico" transcendía la ilustración de una noticia con una imagen única, para de esta forma introducirnos en la idea de la verdadera interpretación de una noticia o hecho.
Este lenguaje fotoperiodístico resultante del sentimiento de renovación de la rutina informativa empezó a cuajar durante la república de Weimar en Alemania entrer grupos editoriales de Berlín y Munich, prensa de caracter liberal y muy competitiva. Pero no fué hasta 1933 cuando se extendió por todo el mundo.. Sería entonces cuando el reportaje gráfico alcanzaría su madurez de la mano de publicaciones como Vu en Francia, Picture Post en Gran Bretaña, o Life en Estados Unidos.

Cartier-Bresson en "El instante decisivo" escribe, por ejemplo:
A veces hay una imagen única, cuya composición posee tal grado de vigor y riqueza, y cuyo contenido es tan expresivo, que esta sola imagen ya comporta un relato completo en sí misma. Pero esto pasa muy raramente. Los elementos conjuntos que pueden explicar un tema a menudo están dispersos, ya sea en el tiempo o en el espacio, y reunidos a la fuerza es una manipulación....


Marco Vernaschi. News Stories. Word press photo 2010

Una declaración de principios tal justifica para un reportero un modelo válido de "picture story": a la estructura compleja de la realidad le corresponde igualmente una estructura compleja de lenguaje fotoperiodístico.La "picture story" hace que el fotógrafo pueda asumir la información de una manera similar a como la realiza un redactor.El reportero se planteará entonces responder también a la regla periodística de las cinco w:

what? ¿que es lo que sucede?
who? ¿quien es el sujeto del suceso?
when? ¿ cuando ha sucedido?
where? ¿dónde ha sucedido?
why? ¿porqué ha sucedido?

Fuente: "Fotografía conceptos y procedimientos". Joan Fontcuberta.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Pascual Miralles



Me lo encontré por Internet como quien se lo encuentra por la calle. Doblas una esquina, entras en una plaza y allí está, esperando que alguien se le pare delante. Hace cuarenta o cincuenta años no hubiera llamado la atención. Hoy son otros tiempos. Me interesó su oficio, pero también su palabra. Es Pascual Miralles.

Te aburriste de la fotografía esperando que llegara algo nuevo. En ese momento apareció el digital. ¿No era suficientemente nuevo?

Sí, sí era suficientemente nuevo el digital, pero creció una fobia en mí. Percibí que era una nueva trampa comercial. Por ejemplo: una impresora vale 200 €, y un recambio de cartuchos 40. Los soportes digitales no tienen ninguna fiabilidad duradera, por lo que el siglo XX va a desaparecer de la historia, etc. etc. También me coincidieron una serie de avatares socioeconomicoreligiosoculturales.

Tu apuesta por la tecnología primitiva es una especie de grito rebelde. Dices que te permite estar fuera del sistema...

Sí. Los profesionales no deberíamos dejar que el mercado nos sodomice. Recuperé y mejoré un sistema antiguo, muy probablemente un invento español. Me permite cobrar por mi trabajo dependiendo mínimamente de la industria.

Hace poco compré una Kodak Brownie por nueve euros. No tiene controles de ningún tipo, sólo el disparador. Cada carrete de 127 dispara ocho fotos que después tengo que revelar yo mismo. ¿Estoy perdiendo el tiempo?

No estás perdiendo el tiempo. Tienes un material singular, que aunque sea más malo es más único, y el subconsciente humano tiende a prestar más atención a las singularidades. El profesional debe saber sacar partido a cualquier herramienta. La tecnología somos nosotros. Nuestra cabeza y nuestras manos son lo insustituible.



¿Qué llevas en tu estudio ambulante?

El cajón cámara, que también es ampliadora y laboratorio, silla de ruedas que hace la función de trípode rodante, expositores, almacén de químicos y herramientas, dos sillas, sombreros, avalorios varios, paraguas.

Trabajas en la calle con eso que los políticos llaman, de manera tan aburrida, "la ciudadanía" y el resto del mundo "la gente". ¿Cómo es la gente?

¿Adonde va la gente?, a donde va Vicente. La gente se guía mucho comparándose con los demás. Generalizando, es como si careciera de criterio. Modas, costumbres, creencias. Nos educan así desde niños, cuando todavía no tenemos defensas sicológicas, y cuando empezamos a tener criterio, el tallo ya está torcido.

Habrás escuchado mil veces eso de "sácame guapa, por favor". ¿A todo el mundo se puede sacar guapo?

Sí. Casi siempre son mujeres, su supervivencia se basa en el escaparate más que los hombres. Estas personas tienen problemas de aceptación. No llevo espejo, el espejo alimenta las dudas. A medida que el cliente se va mirando en el espejo se va desentonando. Como profesional tengo la autoridad y la obligación de darle las claves de la aceptación, porque el modelo confía en mi y ademas me va a pagar. Si le diera un consejo, y no le costara nada, no me haría ni "puto" caso.

Casi sí, se puede sacar a todo el mundo guapo. Si su estado emocional conseguimos que sea positivo, todo el mundo tiene un punto de vista aceptable. La fotografía es bidimensional, tenemos que mirar con solo un ojo. Buscamos la medida áurea, la proporción equilibrada entre la frente, rostro, cuello y cuerpo.




Cuentas por ahí que una de las constantes del fotógrafo minutero es el mal genio. Seguro que no es para tanto...

La calle son las trincheras, no es un ambiente controlado. Exposición (un segundo), encuadre, revelado, reproducción, revelado. No es sólo la toma, además sin herramientas de lectura, es también el laboratorio. Algunos clientes quieren sentirse protagonistas, y necesitan continuamente de tu atención, y les importa un "carajo" que tengas un cerebro solo. Y estos que te molestan, son ademas los que luego se van a quejar de cualquier cosa. Uno de estos es el que te puede quitar la energía y el estado de gracia que se merece el cliente que sigue después.

Te gusta trabajar solo. "Más vale hacerlo que mandarlo hacer". Definitivamente tienes madera de artista...

Ahora trabajo con otra persona. Cada vez lo hace mejor. Al principio intenté trabajar con otra persona, pero en la comunicación había traspieses, y el ritmo de la "performance" se desentonaba. Trabajar en tándem puede ser una labor de meses si no de años.

"El cambio es inevitable, el progreso opcional". Vivimos una época de cambios constantes, ¿también de progreso?

El progreso es una moneda de dependencia que manejan los que controlan el mercado. A mi manera de ver no es verdadero progreso.

Un zapato tiene sus ventajas claro, pero te quita una herramienta con cinco dedos que es el pie. Con sus sensores táctiles, de temperatura, de agarre. El zapato ademas, te impide descargar la electricidad estática, y eso no es saludable para la cabeza y el cuerpo.





Yo te ofrezco una imagen y tú me dices lo primero que se te venga a la cabeza. Empezamos: una vitrocerámica.

Un atraso. Para saber del fuego tengo que esperar más. Si el recipiente tapa el foco, no sé, no puedo estar seguro.

Una cámara digital.

Una mala ortopedia.

Un aparato de televisión.

Droga lavadora de cerebro, mentira.

Una caja de papel RC.

Mi almuerzo, pagar el alquiler.

Un recién nacido.

Un disco duro virgen.

"La fotografía minutera me permite estar fuera de sistema. Y de alguna manera me satisface que con mi trabajo en la puta calle, que la gente, los niños, tengan una esperanza de la "no esclavitud". Explícamelo, por favor...

La mínima dependencia del sistema. Cuanto más independiente, menos esclavo eres.

martes, 12 de octubre de 2010

Documental Fofográfico


Enlace documental:

Durante el período de la dictadura de Pinochet, un grupo de Chilenos fotografió las protestas y la sociedad chilena en sus más variadas facetas. En la calle, al ritmo de las protestas, estos fotógrafos se formaron y crearon un lenguaje político. Para ellos fotografiar fue una practica de libertad, un intento de supervivencia, una alternativa para poder seguir viviendo.

Espada

Raúl Belinchón (y II)



La obsesión por el cuerpo lleva a mucha gente a querer ser otro. Esta historia me lleva hasta el campeonato de culturismo y fitness en Alicante.

Como es habitual, mi curiosidad me lleva hasta la trastienda, al backstage, para conocer un poco más como funciona este mundo. Cuerpos moldeados hasta la deformación, coloreados a rodillo para simular bronceado. Ejercicios de calentamiento, coreografías con poses a ritmo de Chayanne y mucha química.





Roma vista de la mano de un gladiador. Franco Mattione fue mi héroe romano, el gladiador que me enseño la ciudad de Roma durante mi primera semana de estancia con motivo de la beca que concede el Ministerio de Asuntos exteriores en la Academia de España.

En Roma siempre hay en torno al Coliseo gladiadores romanos que posan junto a turistas para hacerse la foto de recuerdo. Estos gladiadores son los oficiales, los que reciben por parte del ayuntamiento una dotación económica. Yo tuve la suerte de encontrarme a un gladiador pirata o no oficial que deambulaba por otros monumentos y contraté sus servicios. Mano a mano iniciamos las andanzas por los sitios más conocidos de Roma.

A pesar de llevar una espada hecha de cartón envuelta en papel de aluminio y un casco rematado con un cepillo de escoba, Franco Mattione es un personaje auténtico que parece haber salido de una película de Fellini. Unos de los trabajos que más me ha divertido hacer.





Sensación de Vivir no es una rubia despampanante patinando con su escote prominente por las playas de California, tampoco es un windsurfista cachas, ni un vigilante de la playa con sus gafas de último diseño. Sensación de Vivir es un viaje a pensión completa en un hotel o semihotel de una ciudad de la costa levantina, todo por un precio módico no superior a los 100€. Una historia sobre el ocio de la tercera edad en las ciudades de la costa levantina fuera de la temporada de verano. De Valencia a Barcelona, pasando por Benidorm, Torrevieja o la Manga del mar menor. Una mirada hacia el turismo, hacia lo que significa “estar de vacaciones”. Esta foto fue tomada en Benidorm durante una masterclass de gimnasia matutina en la playa de poniente.




En mis últimos proyectos fotográficos me he centrado en mostrar arquitecturas o espacios interiores vacíos que me sirvieran para hablar de las personas, pero sin mostrar físicamente al individuo. Es el caso de Patio de Butacas, trabajo que inicié en Madrid, en los antiguos teatros de la Gran Via, que luego se reconvirtieron en cines. La idea del proyecto es mostrar los espacios después de la función, o antes. Mostrar estos espacios desde el escenario al patio de butacas, de tal manera que el punto de interés o el foco de antención ya no es el escenario, donde suceden los espectáculos, sino los patios de butacas, el lugar que ocupa el espectador.

Este proyecto ha sido como un tour de varios años por distintas salas del mundo, como el que hacen los ballets, músicos o cantantes cuando van de gira, pero en mi caso fotografiando las salas vacías, desnudas. Lugares como la Royal Opera House o los teatros del West End de Londres, el Mariinski o el Ermitage en San Petersburgo, La Ópera Garnier y Ópera Bastille en París, hasta el teatro tradicional Noh en Tokio o el Palacio Euskalduna de Bilbao, el auditorio que aparece en la imagen.





Cuando visitas por primera vez Nueva York, lo primero que haces es mirar hacia arriba para ver los rascacielos, la ciudad es como un decorado en el que juegas a descubrir esos escenarios que anteriormente has visto en las películas.

A mí otra de las cosas que me gusta hacer cuando vuelvo a Nueva York es patear sus calles y avenidas de arriba abajo y observar a la gente. Chinatown, Harlem, Little Italy… parece que el mundo se concentra en la gran manzana y todo convive en la ciudad. Mi idea para el proyecto escenarios urbanos fue el de colocar una cámara fija en una calle céntrica de Nueva York y fotografiar a la gente de una manera aleatoria. Mostrar la calle como un escenario teatral, donde sus habitantes entran y salen de una forma espontánea. Imágenes de la calle que capten la relación o el distanciamiento entre las personas, resaltando sus gestos, movimientos y expresiones. Escenas urbanas mostradas con un alto grado de escenografía. El juego entre “realidad” y ficción. A veces los instantes reales y cotidianos que se suceden en la calle de forma improvisada son los más ficticios. Pasear, fumar, beber, hablar por el teléfono móvil, correr, escuchar música, comer, jugar u observar, son algunas de las acciones que realizamos cuando vamos por la calle. Pero también ir y venir, pensar e imaginar, mirar y observar al otro, desear. Instantes banales donde aleatoriamente uno se entrecruza con el otro. Miradas fugaces, momentos al azar que de una manera inconsciente se quedan impresos en la retina y quizá en la memoria.

domingo, 10 de octubre de 2010

Raúl Belinchón (I)

Las obras de Raúl Belinchón se pueden ver en las colecciones del Centro de Arte Reina Sofía, el Ministerio de Cultura, el Ivam o la Comunidad de Madrid. Repasando su nutrida web pensamos que mejor que una entrevista al uso fuera el propio Raúl quien pusiera palabras a sus imágenes. Recién llegado de Brasilia y a punto de partir para un seminario tuvo tiempo de responder a nuestra petición.




Esta imagen pertenece al proyecto Ciudades Subterraneas, trabajo fotográfico que arranco en París en 2003 a raíz de una beca del Ministerio de Cultura. Ciudades Subterráneas es una serie sobre interiores de metros en distintas ciudades del mundo.

En París utilizaba casi a diario este medio de transporte para desplazarme a los distintos barrios de la ciudad. Fueron unos meses muy lluviosos, y cada vez pasaba más tiempo en el metro hasta que decidí hacer un trabajo sobre el día a día y la vida cotidiana de la gente en el metro. No me convencían los resultados y tenía la sensación de que no estaba contando nada nuevo, pero esto me obligó a buscar y deambular más por el metro. De esta manera di con el proyecto Ciudades Subterráneas, un trabajo sobre los espacios de tránsito del metro, esos lugares donde las personas nunca se detienen; intercomunicadores, pasillos, escaleras, cintas transportadoras… trabajaba a última hora de la noche cuando están a punto de cerrar el metro, para que no hubiera gente. De París, fui a Londres, Roma, Madrid, Berlín, Milán y Nápoles para terminar la serie en Moscú. La sensacion que tuve es la de un viaje laberíntico por el interior de las ciudades, imaginando unas ciudades paralelas a las que habitamos. Fotografié con una cámara rusa panorámica, una Horizon, que me permitía abrir los espacios, y aproveché las aberraciones que hacía, para crear imágenes más irreales de algo tan cotidiano como es el metro.





Esta imagen pertenece a la serie Antros, un trabajo sobre los clubs de carretera en España. Si me limito a describir lo que se ve en la imagen cualquiera diría que es una publicidad de la Disney, con la sirenita, Blancanieves y Minnie, pero esta foto fue hecha en un club de carretera por Cataluña, El Palace, y la foto es de una de las puertas de las habitaciones de las chicas del prostíbulo. Para mí es una foto inocente pero que dentro del contexto del trabajo, tiene mucha fuerza por lo que simboliza.




Esta imagen pertenece a uno de mis últimos trabajos hecho en enero de 2010 en Chile. Tuve un encargo para hacer un proyecto en Chile y estuve dos meses recorriendo el país de punta a punta, comenzando por el norte, en el desierto de Atacama y finalizando en la zona más austral, la Patagonia y Tierra de Fuego.

La imagen de una camisa semienterrada en cenizas forma parte de la historia de Chaitén, un pequeño pueblo de la Patagonia Chilena que en 2009 fue arrasado por las cenizas de un volcán que estaba muy próximo a la ciudad y del que sus habitantes desconocían su existencia. Este trabajo es el retrato de una ciudad devastada, fantasma. La idea es hablar de la gente que habitó Chaitén a través de sus pertenencias, de lo que ha quedado en la ciudad: las casas sepultadas y los objetos personales de sus habitantes semienterrados en ceniza tras ser evacuados precipitadamente. Con este proyecto vuelvo a trabajar sobre espacios o lugares vacíos que hacen referencia a las personas, en este caso a los habitantes de un pueblo de la Patagonia.





Desde hace unos años siempre que viajo tengo la fijación de fotografiar las mismas cosas; una de ellas son los coches. Poco a poco he ido haciendo una colección, sobre todo de coches abandonados y accidentados dispersos en el paisaje o en desguaces. El coche como objeto de diseño e icono capitalista va perdiendo su forma y personalidad y se covierte en un amasijo de hierros abstracto con el paso del tiempo.




Fue en el verano de 2008. Viajé por la costa oeste de los Estados Unidos en un coche alquilado recorriendo algunos tramos de la mitica ruta 66. Esta imagen fue tomada en Williams, pequeño pueblo del antiguo oeste que te encuentras yendo por la interestatal 40. Cowboys con sombreros de ala ancha y botas con espuelas… En este tipo de lugares uno tiene la sensación de ser John Wayne y estar en un western americano.