jueves, 16 de julio de 2015

La realidad discreta.


Puede que por eso lleve siempre la cámara encima, para no tener que recordar las fotos que no ha hecho. Aunque eso tampoco garantiza nada: antes de la cámara está el pudor y el respeto por el retratado. “El mal fotógrafo es aquel que no huele cuándo no es el momento de hacer la foto. Hay que saber no hacer la foto”. Es el titular. Contención contra vehemencia. Podría ser la mejor definición de Bernard, que recoge las migas del croissant del plato y las vierte sobre el pocillo de café. “¿Mi fotografía? La definiría como la realidad discreta”.