domingo, 10 de octubre de 2010

Raúl Belinchón (I)

Las obras de Raúl Belinchón se pueden ver en las colecciones del Centro de Arte Reina Sofía, el Ministerio de Cultura, el Ivam o la Comunidad de Madrid. Repasando su nutrida web pensamos que mejor que una entrevista al uso fuera el propio Raúl quien pusiera palabras a sus imágenes. Recién llegado de Brasilia y a punto de partir para un seminario tuvo tiempo de responder a nuestra petición.




Esta imagen pertenece al proyecto Ciudades Subterraneas, trabajo fotográfico que arranco en París en 2003 a raíz de una beca del Ministerio de Cultura. Ciudades Subterráneas es una serie sobre interiores de metros en distintas ciudades del mundo.

En París utilizaba casi a diario este medio de transporte para desplazarme a los distintos barrios de la ciudad. Fueron unos meses muy lluviosos, y cada vez pasaba más tiempo en el metro hasta que decidí hacer un trabajo sobre el día a día y la vida cotidiana de la gente en el metro. No me convencían los resultados y tenía la sensación de que no estaba contando nada nuevo, pero esto me obligó a buscar y deambular más por el metro. De esta manera di con el proyecto Ciudades Subterráneas, un trabajo sobre los espacios de tránsito del metro, esos lugares donde las personas nunca se detienen; intercomunicadores, pasillos, escaleras, cintas transportadoras… trabajaba a última hora de la noche cuando están a punto de cerrar el metro, para que no hubiera gente. De París, fui a Londres, Roma, Madrid, Berlín, Milán y Nápoles para terminar la serie en Moscú. La sensacion que tuve es la de un viaje laberíntico por el interior de las ciudades, imaginando unas ciudades paralelas a las que habitamos. Fotografié con una cámara rusa panorámica, una Horizon, que me permitía abrir los espacios, y aproveché las aberraciones que hacía, para crear imágenes más irreales de algo tan cotidiano como es el metro.





Esta imagen pertenece a la serie Antros, un trabajo sobre los clubs de carretera en España. Si me limito a describir lo que se ve en la imagen cualquiera diría que es una publicidad de la Disney, con la sirenita, Blancanieves y Minnie, pero esta foto fue hecha en un club de carretera por Cataluña, El Palace, y la foto es de una de las puertas de las habitaciones de las chicas del prostíbulo. Para mí es una foto inocente pero que dentro del contexto del trabajo, tiene mucha fuerza por lo que simboliza.




Esta imagen pertenece a uno de mis últimos trabajos hecho en enero de 2010 en Chile. Tuve un encargo para hacer un proyecto en Chile y estuve dos meses recorriendo el país de punta a punta, comenzando por el norte, en el desierto de Atacama y finalizando en la zona más austral, la Patagonia y Tierra de Fuego.

La imagen de una camisa semienterrada en cenizas forma parte de la historia de Chaitén, un pequeño pueblo de la Patagonia Chilena que en 2009 fue arrasado por las cenizas de un volcán que estaba muy próximo a la ciudad y del que sus habitantes desconocían su existencia. Este trabajo es el retrato de una ciudad devastada, fantasma. La idea es hablar de la gente que habitó Chaitén a través de sus pertenencias, de lo que ha quedado en la ciudad: las casas sepultadas y los objetos personales de sus habitantes semienterrados en ceniza tras ser evacuados precipitadamente. Con este proyecto vuelvo a trabajar sobre espacios o lugares vacíos que hacen referencia a las personas, en este caso a los habitantes de un pueblo de la Patagonia.





Desde hace unos años siempre que viajo tengo la fijación de fotografiar las mismas cosas; una de ellas son los coches. Poco a poco he ido haciendo una colección, sobre todo de coches abandonados y accidentados dispersos en el paisaje o en desguaces. El coche como objeto de diseño e icono capitalista va perdiendo su forma y personalidad y se covierte en un amasijo de hierros abstracto con el paso del tiempo.




Fue en el verano de 2008. Viajé por la costa oeste de los Estados Unidos en un coche alquilado recorriendo algunos tramos de la mitica ruta 66. Esta imagen fue tomada en Williams, pequeño pueblo del antiguo oeste que te encuentras yendo por la interestatal 40. Cowboys con sombreros de ala ancha y botas con espuelas… En este tipo de lugares uno tiene la sensación de ser John Wayne y estar en un western americano.

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