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miércoles, 27 de noviembre de 2013
Robert Freeman. Ponte serio.
Dicen que es arisco. Al menos es lo que me contaron en el sitio donde vive: un pequeño hotel cerca un pinar en un pueblo de la bahía de Cádiz. Suelo acercarme por allí de vez en cuando para desayunar, ya que el entorno es agradable. Ya hace varios años que lo veo pasar delante mía arrastrando la mitad izquierda de su cuerpo y sentándose con dificultad en una mesa donde pasa casi toda la mañana a solas. Alguna vez he estado a punto de acercarme a pedirle conversación, pero su fama de huraño me detenía. Hoy ha sido distinto. Se acercó a nosotros a preguntar a mi amigo por su silla plegable. A partir de ahí nos vimos conversando con un inglés de casi 80 años que habla a susurros en un español bastante bueno. "He estado seis años en el infierno. No quería hablar con nadie, estaba deprimido. Ahora es distinto. Estoy escribiendo mi biografía y disfruto conversando con la gente". Robert Freeman ha sido fotógrafo, diseñador y director de cine. Es conocido por haber sido uno de los fotógrafos de The Beatles y es autor de la foto de portada de cinco de sus discos.
Aunque habla casi a susurros sus comentarios son inteligentes. Juega constantemente con las palabras creando frases ingeniosas que remata con un "...eso sería un buen título para un libro". Pregunta a mi amigo por Calderón de la Barca y La Vida es Sueño: "Me gusta esa idea para incluir en mi biografía, pero ya en pasado. Mi vida fue un sueño". Tiene escritas más de 400 páginas de su biografía. "Me cuesta usar el ordenador porque solo puedo emplear una mano. A partir de ahora iré grabando mis pensamientos para que alguien después los pase a texto". Le pregunto si ya tiene editorial y me contesta que es lo que menos le preocupa. "Acabo de llegar de Milán, donde me han invitado al 50 aniversaro del Calendario Pirelli. Allí estaba Sofía Loren, que me reconoció al momento. Me dio un beso. ¿Sabes que el primer calendario Pirelli lo hice yo? Fui quien más aire inyectó a esa empresa. Por cierto, ese también es un buen título... (risas)".
Preguntar a un fotógrafo por la cámara que usa es una impertinencia, aunque suponía que no le iba a molestar. "Nunca he sido de Canon, Leica o Nikon. Siempre me ha gustado Pentax. Son muy ergonómicas y eso era lo mejor. Con respecto a la película la mía es Agfa". En el año 1961 obtuvo permiso para acceder a los camerinos de John Coltrane en un par de conciertos que dio en Londres. Las fotos de aquellas sesiones son memorables. "Había muy poca luz. Sólo las pequeñas bombillas que rodean el espejo. Eso es todo. Iba con película de 3200 ISO. No soy de los que tiran muchas fotos, y en un sitio como ese tienes que ser muy respetuoso. Coltrane no dejaba de ensayar y yo tenía que moverme por allí sin molestar. Tenía que buscar el lugar preciso, disparar y retirarme". Siempre pensé que una de las dificultades añadidas a la hora de tener delante una celebridad es lidiar con su ego. "Bah... no es difícil. Coltrane era una persona muy sencilla y con los Beatles tampoco tuve problemas. Las sesiones con los Beatles me las quitaba de enmedio en poco tiempo. Tenía claro lo que quería y ellos colaboraban. La portada de With The Beatles la hice en el pasillo de un hotel. La luz es natural y procedía de una ventana situada a mi izquierda. El carrete era de 3200 y para el fondo utilicé una cortina que había por allí". Le pregunto por la propiedad de los negativos y los derechos de imagen. Sabía que me metía en terreno pantanoso. "Eso es complicao, como dicen en Andalucía. Es complicao".
The Beatles y Coltrane son los episodios más conocidos de un hombre que ha retratado a Catherine Deneuve, Andy Warhol, Brigitte Bardot, Michael Douglas o Bertrand Russell. "Un gran hombre. Cuando lo conocí tenía 90 años. Y sonreía..." Pasó varios años en Estados Unidos donde incluso dirigió algunos documentales para la 20th Century Fox. "Una vez fui al teatro Apollo en el Harlem para ver un concierto de James Brown. Yo era el único blanco. Si te digo la verdad, pasé algo de miedo. Alguien me dijo que lo que tenía que hacer era moverme despacio y sonreir. Moverse despacio y sonreir... ¿Ves? Tenemos otro título (risas)".
En poco tiempo Robert rompe su imagen de antipático. Ríe continuamente y lo hace a pecho descubierto. Utiliza su creatividad de manera constante y el lenguaje le sirve de excusa. "Estoy dando una serie de charlas para estudiantes universitarios. ¿Qué titulo te gusta más: Todo vale o Nada importa?" El primero, le digo. Me tiende la mano y me dice: "A mí también". Su capacidad creativa es desbordante, lo que me hace pensar en el lado más mecánico de su trabajo. Le pregunto por el cuarto oscuro. "He pasado demasiado tiempo revelando. Era un aburrimiento. Aunque algunos trabajos los mandaba a revelar, ahora pienso que he desperdiciado mucho tiempo con los líquidos y las cubetas. Ese tiempo lo podía haber empleado en otra cosa". En España conserva grandes amistades. "Soy muy amigo de Gabino Diego. He conocido a Sabina y también a Serrat. Hice para él las fotos interiores de Utopía. Por cierto, ¿sabes que le dije? que la comida catalana es buena sólo porque tiene cerca a Francia (risas). Es un gran tipo".
A mitad de la charla me dice: "ven, te voy a enseñar algo". Se dirige al vestíbulo del hotel y me sienta en un sofá sobre el que hay un ordenador portátil. "Esta es mi oficina", me dice. Le pregunto si habla en serio. "Totalmente. Trabajo aquí. No soporto hacerlo en la habitación. Sólo estoy en mi cuarto para descansar, el resto del tiempo trabajo en este sitio". Abre un documento PDF y me enseña, página por página, el borrador de su biografía. Un trabajo cuidadosamente maquetado donde combina textos y fotografías de manera elegante. La portada es fantástica: "Se trata de un chico joven que vi por las calles de Sumatra. La persona que me acompañaba le puso los auriculares de un walkman donde estaba sonando una canción de Talking Heads, Once in a lifetime (una vez en la vida). La cara del chico lo dice todo". Estuvimos casi dos horas viendo fotografías. Muchas de ellas son retratos, otras trabajos de fotoperiodismo de gran calidad.
"Este es el reloj de un piloto de la Segunda Guerra mundial. En 1944 un B-17 que regresaba a su base en Inglaterra se estrelló en Holanda. Lo encontró un campesino junto con otras pertenencias en aquella zona. Hice la foto en el mismo sitio donde se encontró, pero varios años más tarde en una ceremonia de homenaje. Es una de mis mejores fotos".
"Esta era la España que yo conocí. Una España simple, como esta foto".
"Yo iba en ese avión. El fotógrafo de arriba en el centro es el famoso Harry Benton, que no consiguió la foto. Yo tuve tiempo de salir el primero para sacar a los Beatles saludando. Para captar buenas imágenes tienes que ser rápido".
Son casi las dos y media de la tarde. En ese momento aparece un joven italiano que conversa amigablemente con Robert. "Me está ayudando a escribir el libro. No tengo soltura con el ordenador y su apoyo es muy importante". Me pide el correo electrónico y promete enviarme el PDF en breve. Me siento afortunado. Cuatrocientas páginas inéditas de uno de los grandes fotógrafos del siglo XX. Esto no pasa todos los días. Antes de despedirnos me dice "¿Sabes cuál es una de las frases más pronunciadas por los fotógrafos de todo el mundo? ¡Ponte serio! ¡Vaya frase! A quién se le ocurre... ¡Ponte serio! No me digas que no es un buen título para otro libro (risas)".
domingo, 20 de marzo de 2011
Hugo Rodríguez

Trabajó como profesor de técnica fotografica en el Instituto de Estudios Fotograficos de Cataluña desde 1998 hasta 2006. Hoy es asesor de color en los laboratorios EGM. Allí mantiene calibrado todo aquello susceptible de calibrarse: monitores, escáneres, plotters, printers, y demás aparatos. En su web hay más información.
¿Hasta qué punto el arte va de la mano de la tecnología?
En la fotografía suelen ir íntimamente unidas, ya que la fotografía no es posible sin el uso combinado de múltiples tecnologías, como las aplicadas a las lentes, la digital, las pantallas, la informática... aunque ha avanzado mucho tanto con el fin de hacerla más sofisticada como de hacerla mas asequible gracias a nuevas interfaces mas fáciles de usar en ordenadores y cámaras. De todos modos, para usar las últimas tecnologías no es necesario ni siquiera saber usarlas. Todavía muchos siguen usando la cámara en automático y llevando la tarjeta al laboratorio, lo cual no le supone ningún esfuerzo mental. Y algún que otro fotógrafo, simplemente opta por contratar a un ayudante bien preparado para que se encargue de todo, de manera que él solo organiza la iluminación, el encuadre, etc... pero sin tocar la cámara. Llegado el momento, se acerca al visor y dispara.
Soy fotógrafo de los de toda la vida y me da pereza meterme al sistema digital, aprender a usar el ordenador y todo lo que eso acarrea... ¿Qué le decimos?
Pues que se apunte a un curso de iniciación con un buen profesor, se compre un buen libro, acuda a algún amigo “caritativo” que le ayude o frecuente los foros en busca de ayuda. De todos modos, lo esencial seria comenzar cambiando de mentalidad: si uno va pensando que “vaya pereza me da ponerme con esto”, todo se hace más cuesta arriba. Es mucho mejor mantener la mente abierta ante nuevos conocimientos y no prejuzgar; la vida siempre depara sorpresas, ¿no?
Veo las fotos de una manera en mi monitor y luego salen de otra en el papel... ¿Se solucionará esto alguna vez de una manera sencilla?
Pues no es fácil, desde luego, y menos aún con sistemas en los que conviven muchos fabricantes y tecnologías distintas entre sí. En Windows, por ejemplo, es muy complicado, por lo genérico que es el sistema y la falta de acuerdos comunes a gran escala que faciliten este asunto. En Mac lo veo más fácil, al ejercer Apple un control bastante férreo del sistema y tratar siempre de aumentar el control total. De todos modos, esto implicaría equipos más caros, ya que –por poner un ejemplo- el monitor debería llevar el calibrador incorporado. Y este punto, el precio, fundamental para la mayoría, dificulta incorporar estas tecnologías.
¿La calibración del equipo es el punto flaco del flujo de trabajo digital?
Es uno de los más flacos, desde luego. La inmensa mayoría de fotógrafos lo dejan “para más adelante” y van pasando los días y resolviendo problemas “a salto de mata”, como suele decirse. Hasta que llega un día y se encuentran con un “marrón” tan gordo del que salen escarmentados. A partir de ahí se replantean el problema y entonces acuden a algún curso o llaman a un técnico asesor. Sonará casi a chiste, pero un porcentaje muy elevado de los fotógrafos que asisten a mis cursos de gestión del color confiesan venir “porque no aguantan más”...
¿Los laboratorios de impresión digital cumplen bien su trabajo?
Bueno, es una pregunta que abarca muchos aspectos y matices: la atención al cliente, los plazos, la nitidez conseguida, el color... En general (y con esto incluyo a los laboratorios de aficionado), creo que el nivel es suficiente, pero con mucho margen de mejora. Para un aficionado que no lleva mucho tiempo, la calidad es justa, pero muchos se van dando cuenta poco a poco de los defectos del producto final: poca nitidez, escasa constancia del color, etc... Es algo normal si tenemos en cuenta el precio “super-rebajado” que ofrece la inmensa mayoría. No se pueden “regalar duros a cuatro pesetas”. Los aficionados más experimentados y profesionales saben que si se quiere una alta calidad, hay que irse olvidando de esos precios tan bajos y asumir que una mayor calidad no pasa por otro camino que pagar más. El cuánto depende de lo que se quiere conseguir. Imagina que vas a hacer una exposición donde vas a lucir tus mejores fotos al público. Vendrán aficionados a verla y, si te fijas un poco, seguro que verás alguno que se acercará a mirar muy de cerca la calidad de tus copias. ¿Verdad que no te gustaría ver cómo después de examinarla se sonríe y le hace algún comentario jocoso a su acompañante? Pues entonces es que deberías haber acudido a un laboratorio mejor...
¿Por qué tantas revistas que hablan de megapíxeles, cuerpos, lentes, plug-ins y tutoriales y tan pocas que hablen de fotografía?
Pues porque imagino que porque no vende tanto. Es la historia de siempre, que se repite en otros ámbitos ¿Porqué hay pocas revistas de música y tropecientas de instrumentos y equipos musicales? ¿Porqué hay 25 revistas de coches y ninguna de conducción? Pues es por lo mismo...
Antes una cámara cada diez o quince años, hoy cada ¿cinco? ¿Hasta dónde?
En efecto, incluso en menos de cinco años, pero estoy convencido de que eso cambiará tarde o temprano, en cuanto la mayoría de fotógrafos considere que la carrera del megapíxel (Mp), es suficiente para ellos. En mi caso, por ejemplo, no tengo muy claro que quiera subir hasta los 20 o más megapíxeles, tanto si es full-frame como si no, porque está bien documentado que los objetivos tienen un límite y no sirve de mucho que la cámara produzca muchos píxeles si estos no conllevan una gran cantidad de detalles por culpa de las aberraciones. Hay muy pocas ópticas capaces de ofrecer resultados de alta calidad con cuerpos como la D3X o la 5D MkII y, dentro de este grupo, los zooms se cuentan con los dedos de la mano. Por descontado, el volumen, peso y precio de estos “elegidos” son para quitar el hipo. Así pues, ¿cuantos están dispuestos a gastarse todo ese dinero para disfrutar de semejante cantidad de Mp? Yo prefiero invertir en unas pocas ópticas excelentes, capaces de sacar el 95% del provecho de un sensor pequeño (APS-C) de 12-16Mp. Si necesito más resolución, entonces utilizo la técnica de stitching (la que se usa en panorámicas), que me permite aumentar hasta donde quiera, sin tener que cargar con cuerpos y objetivos mucho más grandes, pesados y caros. Además, así también puedo invertir en un trípode excelente, muy rígido y ligero como los Gitzo de fibra de carbono y una correa cómoda para poder llevarlo, lo cual me permite mejorar mucho la calidad de la toma. Al final, puedo conseguir un nivel de detalle altísimo con mi D300, una óptica excelente y trípode, cerca de lo que consigue una 5D MkII con un zoom normal y sin trípode... Y todo habiendo gastado menos dinero y cargando con el mismo o menos peso.
¿Merece la pena seguir usando la película? ¿Por qué?
A nivel profesional, desde luego que no. No quiero imaginar la cara de un cliente si le dices que tú sigues usando película... ¡saldría corriendo!
A nivel artístico es otra historia totalmente distinta. Sé de fotógrafos muy respetados que siguen usándola por alguna razón. Por ejemplo, XXXX, un famoso fotógrafo de nivel internacional, sigue usando cámaras de formato medio y carrete de 220 porque, tal como me explicó personalmente en una conferencia suya a la que asistí, no hay ningún respaldo que aguante el ritmo de disparos que necesita.
Hace un tiempo hiciste un estudio sobre la equivalencia grano-píxel. Con las cámaras digitales actuales, ¿por cuánto gana la electrónica? ¿qué le queda al grano para seducir?
Uy, si ya por entonces, en el 2002, había salido alguna que ganaba por tener más de 13 Mp, hoy la cosa es abrumadora. Está demostrado que, a nivel de definición, modelos como la D3x de Nikon, con 24 Mp, están a un mundo de diferencia. Todo esto en cuanto al formato pequeño, pero en formato medio y, sobre todo, en el grande (placas), la cosa no está tan clara. Con una sencilla relación matemática se puede ver que un fotograma de 6x7 viene a tener unos 50Mp y una placa de 4”x5”, 170Mp, así que frente a los formatos mayores de película, las cámaras DSLR actuales no tienen nada que hacer en términos de resolución, aunque sí en rango dinámico, ruido y reproducción de color.
En mi opinión, a la película todavía le quedan muchos amantes que simplemente no se dejan seducir por las tecnologías modernas y prefieren el “romanticismo” de aquélla. Es algo parecido a lo que pasa con el vinilo o los amplificadores de válvulas, que todavía tienen a muchos enamorados.
¿Tendremos que olvidarnos algún día de todo lo que sabemos hoy para volver a incorporar nuevos conceptos? ¿Cuándo?
Esto es realmente difícil de saber porque no se me ocurre qué podría venir después de la era digital. No creo que haya que reaprender todo de nuevo porque en realidad la mayor parte de lo que hemos aprendido con el sistema digital es mucho más global y universal que en el analógico, puesto que ahora sabemos cómo gestionar información en estado puro y medirla con unidades genéricas, como las dimensiones de una “tabla” de píxeles con sus filas y columnas o el volumen de información que ocupa, con sus “1” y “0”. O, sea, “tablas”, “unos”, “ceros”... conceptos aplicables a infinidad de áreas distintas; todo bastante universal, ¿no?
viernes, 31 de diciembre de 2010
Eclipse Libros

Nos gustó el trato cuando hablamos con ellos. Les propusimos que nos contaran qué tal es eso de vender libros por Internet y he aquí el resultado. Desde Dos Hermanas y para todo el mundo, Eclipse Libros: Fotografía, diseño, arquitectura... Arte en papel.
Como librería digital, ¿qué aspecto debéis cuidar a la hora de ofrecer un buen servicio en comparación con las librerías tradicionales?
Creo que es importante cuidar sobre todo la atención a los clientes y usuarios de nuestra librería on-line. Esto implica responder lo más pronto posible todas las consultas que recibimos. Si un cliente nos llama para pedir unos libros, atendemos su pedido telefónicamente sin necesidad de que se registre en nuestra web. Si un cliente nos envía un e-mail desde Estados Unidos y nos pide que le enviemos un libro pagando mediante Paypal, así procedemos. Si un cliente solicita recoger personalmente su libro en nuestro almacén, podrá hacerlo. Los usuarios nos escriben para que les recomendemos libros técnicos para Photoshop, iluminación, revelado y respondemos a sus consultas en menos de 24 horas. Estamos abiertos a nuestros clientes y nos adaptamos a sus necesidades. Otro aspecto que consideramos importante es que los usuarios dispongan de la mayor información posible sobre cada libro, incluyendo las imágenes del interior de cada publicación, y para esto debemos contar con la colaboración de las editoriales. El objetivo es convertir una compra on-line en una experiencia satisfactoria. En todo esto estamos trabajando desde el primer día.

¿Cuántas personas son necesarias para llevar adelante un negocio como el vuestro?
Somos dos personas las que a fuerza de muchas horas de trabajo sacamos adelante este negocio desarrollando todas las funciones de administración, atención a clientes, marketing y comercial, etc. Por otro lado, tenemos colaboradores externos para todo lo relacionado con mantenimiento, desarrollo web y contabilidad. Lo deseable sería disponer como mínimo de una persona por cada departamento. Todo llegará.
Meterse en una librería de arte y llevarse un rato ojeando libros y viendo títulos tiene su encanto y, todo hay que decirlo, puede ser decisivo a la hora de decidirse a comprar algo. Eso se pierde con Internet...
Por supuesto, lo ideal es poder ojear, tocar y hasta oler los libros antes de decidirnos a comprarlos y además considero que es una de las ventajas de las librerías tradicionales. Por esto, es necesario que detrás de una librería on-line haya personal dispuesto a atender las dudas de los usuarios.
Cuando Internet empezó a ser conocido una gran parte del público español desconfiaba de las compras por la red, sobre todo por la seguridad. ¿Las cosas están cambiando?
Sí, la confianza aumenta. Aún así, los españoles estamos en los puestos más bajos de confianza on-line a nivel europeo. Tan solo un 37% de los pedidos que recibimos han sido pagados mediante tarjeta de crédito. Gracias a mi experiencia personal de 10 años comprando y vendiendo por internet, puedo decir que en la actualidad, comprar en internet es seguro. Por poner un ejemplo, nuestro TPV virtual (pasarela de pago con tarjeta bancaria) deniega transacciones cuando se duda de la titularidad de las tarjetas, y esto creemos que evita fraudes.

¿Qué estrategia seguís a la hora de promocionaros? ¿Cómo os hacéis ver?
Para promocionarnos invertimos en marketing on-line, con anuncios permanentes en el gran Google. Por otro lado, realizamos una labor constante de búsqueda de blogs y otros portales relacionados con la fotografía para intercambiar enlaces. También colaboramos con alguna revista digital, proporcionando reseñas de libros. Este año 2010 hemos presentado nuestra librería en el festival de fotografía Sevillafoto.
¿Está cuidada en España la edición de libros sobre arte o tenemos que seguir tirando de editoriales extranjeras para encontrar productos de calidad?
Creo que se podría mejorar la edición española de libros de arte y fotografía. Cabe mencionar a la editorial Lunwerg por su compromiso y calidad. Buena parte de las monografías que ofertamos en Eclipse son publicaciones extranjeras, algunas con ediciones en español como Taschen y Phaidon, y otras que no editan en español pero que consideramos de gran calidad como Steidl, Aperture, Hatje Cantz o Nazraeli Press. En resumen, nosotros como libreros especializados tenemos que tirar de las editoriales extranjeras.

Bresson, Avedon, Mapplethorpe, Newton... ¿Los clásicos siguen vendiendo como siempre?
Sí, después de hacer recuento de lo más vendido, siempre ganan los clásicos. El más vendido en nuestra tienda es Helmut Newton.
Soy fotógrafo y me gustaría ver mi trabajo en papel, ¿Qué posibilidades tengo? ¿Es el libro una buena forma de promocionarse? ¿Realmente merece la pena?
¿Posibilidades? Habría que preguntárselo a las editoriales… Existen algunas editoriales independientes que dicen dedicarse exclusivamente a los libro de autor… El libro es el mejor soporte para la fotografía. El libro de fotografía es un auténtico objeto de colección y de promoción. Claro que merece la pena.

Ventajas: puedes llevar montones de títulos en poco espacio y puedes hacer búsquedas de palabras rápidamente. Inconvenientes: Necesita pilas, sistema operativo, la pantalla tiene las horas de vida contadas, hay que pelear con los distintos sistemas anticopia y se puede estropear. Es el libro electrónico. El tradicional lo abres y te pones a leer. ¿Nos están dando coba?
Mi opinión sobre este tema es clara. El libro electrónico es para leer texto. Un libro de fotografía impreso en papel nunca va a ser sustituido por un e-book.
Amazon está a punto de inaugurar en España. Dame razones para no dejarle el dinero al gigante americano...
Cuando llegue el momento le daremos la bienvenida. Nuestro trato personalizado es la principal razón para que compréis en Eclipse.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Laura Covarsí

¿No es muy arriesgado poner imágenes a la literatura?
Arriesgado, ¿para quién? El espectador y lector suele tener miedo de no encontrar en las imágenes lo que había imaginado al leer una obra de literatura. Tiene miedo de arriesgarse a no encontrar lo que esperaba. El creador que parte de una obra literaria para crear sus imágenes ha asumido un reto. Obviamente la novela, el poema, etc. son un modelo, pero el verdadero reto es superar esa idea de crear imágenes que imiten lo que imaginaste cuando leíste la obra. Todas las obras tienen infinitas lecturas, de modo que también tienen infinitas interpretaciones. El resultado de crear imágenes relacionadas con un texto tiene que ser algo íntimo entre el texto, tus fotos y tú, y lo más interesante es que te sorprendan a ti mismo, que no sean lo que esperabas.
A nosotros nos parece que mirando tus fotos se podría escribir un libro. ¿No es eso precisamente lo que persigue la fotografía?
Parece que la fotografía se relaciona con el relato de una historia. Parece que está cerca del cine, que una sucesión de fotografías cuentan una sucesión de escenas o una sucesión de capítulos. Pero esto me recuerda más al fotoperiodismo que a las fotos que yo hago. Espero que alguien que ve mi trabajo, al final reciba una sensación, no el relato de una historia con principio, desarrollo y fin. También espero que esa sensación/emoción el espectador la conecte con su historia, que la complete con otras emociones personales. Igual esto es muy utópico, pero me gustaría que fuera así.

"No suelo contarlo todo, me rijo por el principio del iceberg. La historia secreta de este encuentro constrúyala usted con lo no dicho, no voy a ser yo el que trabaje siempre...", Lo dijo Enrique Vila-Matas y lo he leído en tu web. ¿No resume esto la misión del arte?
No estoy segura de esto. Hay obras (o autores) que pretenden ser espejo, reflejar “fielmente” su personalidad, sus ideas, su mundo. A mí me interesan más las que “no lo cuentan todo” en sí mismas, las que dejan huecos por donde entrar y salir, para sentir que yo también tengo algo que hacer ahí dentro, que soy responsable de lo que opino. Me resulta muy violento observar una obra cerrada. Quizás es una cuestión de egocentrismo, pero quiero ser un poco protagonista en mi papel de espectadora también.
¿En qué te ha ayudado tu formación como historiadora del arte?
Estudié Historia del Arte en la Universidad de Salamanca. A excepción de algunos profesores, la mayoría parecía entender la historia del arte como una sesión larguísima de dispositivas de arte, o eso es lo que nos hacían entender. Aprendimos el “arte” como si fueran fichas infantiles, con fechas, descripciones formales,... No aprendí mucho de discursos artísticos. Gracias a ese sistema tengo cierta habilidad para analizar los aspectos formales de la imagen, pero poco más.

Eduardo Momeñe nos hablaba de Buscar el silencio. Por tus fotos parece que algo has encontrado...
Esta pregunta me recuerda algo. Cuando estudiaba Arte en el instituto me impresionó mucho la descripción de “Las Meninas” que hizo el profesor. Destacó la capacidad de Velázquez para reflejar en el cuadro la atmósfera, el aire que circulaba entre los personajes, el espacio entre los volúmenes. Ese aire ahí retenido me suena a silencio. Parece vacío y lleno a la vez, y creo que habla tanto como lo que cuentan las voces. Me interesan las imágenes donde parece que al mirarlas hemos cogido aire por la boca y lo hemos retenido en los pulmones por un momento (esto es un poco yogui, pero a veces pasa), donde los vacíos son tan importantes como los llenos, y donde el silencio es casi o más importante que las voces. Estoy de acuerdo con Momeñe en que el ruido es, a veces, demasiado obvio.
¿Qué encontraste en Italia?
El trabajo “Italia vs Italia” partía de un guión escrito un siglo antes por mi bisabuelo. Seguí su libro, “Italia. Impresiones de viaje por un pintor”, y fabriqué un objeto, un libro que mezcla fotos, dibujos, notas,... Italia en sí no era lo importante, lo interesante era el hecho del viaje a través de un guión ya escrito. De nuevo texto e imágenes, la inspiración era el libro, pero no el modelo.
¿Uno viaja para darse cuenta de que somos iguales en todos sitios?
Yo creo que uno viaja para descubrir cuáles son las diferencias entre nosotros y los demás. Lo que pasa es que al final no son tantas las diferencias que uno encuentra como las que imagina (y a veces esto decepciona). En lo fundamental somos iguales. El humor, la religión, las relaciones sociales y otros aspectos más son los que nos condicionan y nos separan, a veces más de la cuenta.
¿Tanta sobreabundancia de imágenes no está consiguiendo cierto embotamiento en la capacidad de mirar?
Creo que sí. Hay sobreestimulación desde que nacemos. Y también veo que esa sobreabundancia de imágenes ha bajado de calidad. Consumimos muchísimas imágenes, pero casi ninguna nos sorprende demasiado. En publicidad, por ejemplo, todo es muy parecido. Se usan los mismos códigos, los mismos objetivos, la misma estética,... Al final uno deja de ver las imágenes, pasa por encima de ellas rapidísimo, como si no viera nada. Lo único positivo es que nos obliga a esforzarnos, nos hace ser más selectivos, dedicar nuestra atención a lo que realmente nos interesa.

Una fotógrafa con formación clásica, ¿qué ve de interesante en las propuestas de los jóvenes creadores entre los que te mueves?
Lo que más me gusta de este momento es que la fotografía no es más una parcela cerrada donde sólo trabajan “los fotógrafos”. Veo a muchos artistas que tiene la facilidad de trabajar con diferentes medios, con diferentes disciplinas, sin prejuicios, sin juzgar las obras por los parámetros clásicos de la fotografía. Mezclándolo todo. Eso sí, esto no debe hacer que la calidad baje. A veces en esas mezclas se camuflan ideas muy pobres, o imitaciones sin interés. Lo que no me gusta es que la imagen está dominada por la publicidad, y nos dejamos arrastrar por mensajes que venden rápido. Por eso hay muchos trabajos que se ven en un momento, porque están contagiados por el modo de hacer y la estética publicitaria.
martes, 7 de diciembre de 2010
Jon Uriarte

Fotógrafo de formación claśica pero de mirada actual, sus imágenes nos sirven para pensar sobre nosotros mismos. La conversación de Jon Uriarte es clara y sincera.
¿Quiénes somos? ¿Quiénes queremos ser? He sacado estas dos preguntas de tu web, me parece que reflejan muy bien tu trabajo. ¿Alguna pista sobre las respuestas?
Ninguna por ahora y es por eso que hago fotografías, como medio que me permite intentar responder a esas preguntas tantas veces planteadas y sin respuesta, al menos para mí. Y en realidad debo decir que me alegra no tenerlas, ya que si supiese quien soy, o ya fuese aquel que quiero ser, hubiese dejado de sacar fotos, por lo que llevaría una vida mucho más triste y aburrida.
También debo decir que en mis fotos siempre han habido preguntas que giran sobre el estatus de la fotografía en sí misma, relacionadas con los grandes cambios que está viviendo, para las que obviamente tampoco tengo respuesta, pero sí muchísima curiosidad por intentar comprender.
¿Prefieres la puesta en escena antes que el reportaje?
Creo que tanto la puesta en escena como el reportaje son válidos y necesarios para la fotografía. En mi caso particular siempre utilizo la puesta en escena, porque soy pésimo fotoreportero y porque para los temas que yo trato la puesta en escena me ofrece muchas más posibilidades y me divierte muchísimo mas.
¿Hasta dónde Photoshop?
Cada uno es libre de hacer lo que quiera, en mi caso es importante, pero no tanto como técnica, sino como tema. Pero si me lo preguntas como técnica, te diría que hasta exactamente el mismo sitio que el laboratorio analógico.

Has trabajado para distintos medios, muchos de ellos de clara tendencia vanguardista. ¿Los medios nos dicen qué tiene que ser moderno?
Como todos, he trabajado para los medios que me han dado la oportunidad de hacerlo, que me gustan, o que me han ofrecido una contrapartida económica o profesional. Los medios son plataformas desde donde mostrar tu trabajo y suelen tener un público especifico que sabe qué se encontrará cuando acuda a él. Creo que como lectores o espectadores tenemos que tener un ojo crítico y ser capaces de diferenciar lo que nos gusta, lo que creemos que es moderno, lo que nos parece feo, etc.
Como autores o profesionales es diferente, ya que nuestra vida personal depende de ello, así que, como decía antes hay que hacer un poco de todo. Dejando de lado aquellos afortunados que pueden elegir trabajar sólo en aquellos medios que les gustan, creo que la gran mayoría de los fotógrafos también tenemos que hacer trabajos para medios que no nos gustan demasiado. Lo que pasa es que eso no lo publicitamos, ni lo publicamos en nuestras webs o blogs. Como es normal, sólo mostramos aquello de lo que nos sentimos orgullosos o creemos que nos ayudará profesionalmente.
Tengo un amigo inglés que está bastante al día en cuanto a tendencias. Suele decirme que lo que vemos en la prensa española es una copia de lo que se hace fuera. ¿Tan poco originales somos?
Es cierto que llevábamos una cierta desventaja con respecto al resto de países europeos y Estados Unidos por cuestiones históricas y de desarrollo social y cultural que todo el mundo conoce. Pero creo que esta desventaja ya se corrigió en lo relativo al arte contemporáneo con la generación anterior a la mía. Autores como Daniel Canogar o Sergio Prego, por poner ejemplos de artistas de esa generación que admiro, son prueba de ello. Ambos exponen en países alrededor del mundo y no creo que nadie pueda decir que han copiado a algún otro autor extranjero. Creo que hace tiempo que nos quitamos ese sambenito.

¿Qué descubriste en Estados Unidos?
Durante el tiempo que viví en Nueva York aprendí muchas cosas tanto en lo personal como en lo profesional, tantas que se me hace muy difícil describirlas en una sola respuesta. Creo que todo el mundo debería intentar salir a vivir fuera un tiempo porque, además de ayudarte en tu carrera profesional, te ayuda a mirar a todo con una óptica diferente. Es una oportunidad que tenemos hoy que antes no tenía mucha gente y que creo que los de mi generación tenemos que aprovechar.
En mi caso en Nueva York, entre otras cosas, trabajé en el mundo de la fotografía de moda y conocí la mentalidad neoyorkina de trabajo y de vida. Por cuestiones de trabajo también tuve la suerte de viajar bastante fuera de la ciudad, cosa me permitió también vislumbrar a la sociedad americana, que como se puede suponer, es diferente a la de la cosmopolita Nueva York. Conocí a mucha gente de diferentes países, incluidos españoles, que han sido y son muy importantes para mí. Haber trabajado y peleado para conseguir tanto la beca, como el visado de trabajo que me permitió vivir y trabajar allí también me ha ayudado a darme cuenta de que si pones ganas, trabajo y constancia, puedes conseguir cosas. El haberme trasladado y conseguido vivir allí es una de las cosas de las que mas orgulloso estoy, y creo que estaré, en toda mi vida.
¿Qué tal tu experiencia con cámaras de plástico?
Me encantan, de hecho he de admitir que tengo una pequeña colección. Me gustan porque por un lado han relanzado de alguna manera la utilización de la película entre la gente y eso permite que los fabricantes pueden seguir produciéndola, que ha su vez quiere decir que yo podré seguir comprándola y utilizándola. También me gustan sus texturas, errores y colores saturados tan típicos de cámaras de otros años y lo incontrolable de esos resultados. Ahora que todo el mundo saca fotos con el móvil o la cámara digital y tiene el resultado controladísimo e inmediatamente en la pantalla, me parece muy interesante y divertido que la gente tenga acceso a cámaras baratas e impredecibles que mantengan a la película viva.
¿Tienes formación en fotografía clásica? ¿Con quién te quedas?
Cuando estudié fotografía en el IEFC de Barcelona no me dejaron sacar fotos en color hasta mediados del segundo curso. Sólo blanco y negro, y por supuesto con película, durante año y medio y estoy muy agradecido de haber entrado en la fotografía de ese modo. También he estudiado historia de la fotografía tanto en los diferentes centros educativos por los que he pasado como por mi propio interés. Y de hecho, entre las clases que imparto como profesor de fotografía, la de historia de la fotografía suele ser con la que más disfruto. Amigos fotógrafos que me conocen bien me han dicho mas de una vez que soy muy clásico en mis gustos...
Más que con autores me quedaría con aquellos que además de sacar fotos, ayudaron a hacer de la fotografía lo que es hoy dándole nuevos usos, ampliando sus horizontes o promocionándola en publicaciones, galerías y museos. Creo que Stieglitz y/o Szarkowzky serían buenos ejemplos.

¿Qué es lo que más te interesa de lo que se está haciendo ahora en fotografía?
Me interesa el gran cambio que está sucediendo en el panorama fotográfico en España, creo que hay muchos nuevos autores haciendo fotografía de forma diferente.
El número de fotógrafos apoyados por los medios e instituciones en España hasta hoy es pequeño y repetitivo. Y de ese pequeño número, la gran mayoría han sido documentalistas, ya que, sin lugar a dudas realizaban y realizan su trabajo con gran éxito. Y aunque siempre vamos a necesitar a esos autores que refuercen las cualidades documentales que ofrece la fotografía, también creo que ya es hora de que el medio evolucione de cara al gran público. Creo que es hora de que se amplíe la lista mas allá de aquellos pocos nombres que se llevan repitiendo y acaparando la atención mediática desde hace muchos años, ya que hay mucha más gente haciendo muy buenas y diferentes fotos.
Como decía, existe una gran cantera de nuevos fotógrafos, pero por ahora sólo la podemos encontrar en internet o en fanzines y autopublicaciones. Creo que todo el mundo estará de acuerdo con que el numero de blogs y webs sobre fotografía ha crecido muchísimo y eso ha creado una especie de circuito on-line muy rico. Ahora solo faltaría que esa explosión llegue también a los grandes medios y la sociedad valore la gran riqueza fotográfica que existe en el país.
El mundo en crisis, nos dicen. ¿La mirada está en crisis?
No. La mirada nunca estará en crisis, la mirada es la manera en la que analizamos la realidad y la fotografía la manera en la que le representamos, por lo que estoy seguro de que va a seguir existiendo y evolucionando con nosotros.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Ricardo Cases

Nos cayó bien cuando vimos sus fotos, por eso le pedimos charlar un poco. Mereció la pena.
Licenciado en Ciencias de la Información, dice tu CV. ¿Qué aprendiste en tus años de carrera?
Aprendí un poco sobre política, un poco sobre el amor, otro poco sobre fotografía, un poco más sobre atletismo, un poco sobre drogas, un poco de baile, un poco sobre música y, en definitiva, un poco, muy poco, sobre mí y los humanos.
Luis López Navarro dice de ti que en tu obra buscas la verdad del español "entendido como un hombre de pueblo obligado a vivir en la ciudad, en la modernidad". ¿El traje de la modernidad nos queda grande en este país?
Nos queda divertido.
¿Somos horteras a nuestro pesar?
Somos horteras porque todo esto nos ha pillado de sorpresa debido a los cuarenta años de cuarentena que hemos pasado. Sin embargo, no veo nada malo en esta espontaneidad estética. De hecho, es un coñazo el ejército de hogares blancos que nos ha traido Europa. Lo que veo mal es el disparatado uso del dinero amasado en esta etapa, han sido unos años poco inteligentes y muy espontaneos en todo menos en cultura.

Volvemos a Luis López que habla de "el ciudadano de la sociedad de masas, que lucha contra la banalidad..." No me lo creo...
El ser humano es un animal que tiende a la respuesta, a la lucha y el ser humano de Murcia y alrededores es un tipo inquieto como se puede comprobar en tantos y tantos trabajos fotográficos que muestran su singularidad.
¿Nuestro pasado reciente es un lastre o un orgullo?
Toda experiencia es util (toma ya!)
Con los tiempos que corren, ¿vivir de la fotografía es una fantasía?
En los tiempos que corren cualquier autónomo está contra las cuerdas y se tiene que armar de imaginación para salir adelante. Para casos como el mío, que no tengo hijos que cuidar, llega a ser algo positivo incluso, un cambio necesario.

Has creado Fiesta Ediciones, especializada en libros de fotografía. ¿Qué tal la experiencia?
¡Emocionante! Disfruto como un mono dando visibilidad a proyectos de fotógrafos que se rompen los cuernos trabajando pero que no llegan a la gente. Esta es la intención de Fiesta.
TDT, Internet, Iphone... ¿No empieza a cansar un poco?
Todo lo contrario, ¡Continúa divirtiendo! Es un mar de posibilidades que facilita tanto el desarrollo del trabajo como su visibilidad.

Tus fotos urbanas podrían retratar cualquier ciudad moderna. ¿Tanta multiculturalidad, tanta oferta cultural, tanta diversidad para acabar siendo todos iguales?
Por eso me gustan más los trabajos de fotógrafos contando cuentos en sus lugares de residencia que los noruegos hablando de Tegucigalpa.
¿Te gusta el mundo que sale en tus fotos?
Me gusta tanto, tanto, que no puedo parar de retratarlo.
martes, 30 de noviembre de 2010
José Manuel Navia

"Mi fotografía más personal nace a partir de mi trabajo documental. La literatura nutre mis imágenes, de raíz profundamente ibérica. Siguiendo esa huella viajo por el mundo". (J.M. Navia)
¿A una buena novela le sobran las imágenes como a una buena foto le sobran las palabras?
Podríamos decir que en principio sí, pero depende. Hay veces en que palabra e imagen conviven bien y crecen una junto a otra. Además no olvides que los escritores hablan mucho de "imágenes literarias"...
¿Qué te ha ido sobrando conforme han pasado los años?
Uff, muchas cosas. En lo puramente material, buena parte de los cachivaches de mi equipo: ahora basta con una buena cámara, una o dos ópticas y poco más. Y en lo demás... he ido intentando que la vida me fuera enseñando a ser cada vez más austero, para así gozar de mayor libertad.

Es casi España y sin embargo sigue estando lejos. ¿Qué tiene Portugal?
La fascinación de lo cercano, lo que podemos comprender, una cultura compartida; y a la vez la fascinación también de lo que siendo cercano, es distinto, y por ello nos complementa y nos ayuda a definirnos.
"Lo que nosotros vemos de las cosas son las cosas". Lo dijo Fernando Pessoa. ¿Valdría como título para esta entrevista?
No estaría mal. Sí, soy de los que cree que es nuestra mirada la que inventa el mundo.
¿Qué tiene Machado que enseñarle a un fotógrafo?
¡Tanto! Por resumir, digamos a que a distinguir los ecos de las voces.

Tú que has viajado... ¿el hombre es igual en todas partes?
En lo esencial creo que sí: los mismos miedos, los mismos afanes, el deseo de que sus hijos vivan mejor que ellos... y en lo más superficial, deliciosamente distintos.
¿Olvidaste el carrete para siempre?
Creo que sí, y a día de hoy, sin demasiada nostalgia.
¿Tanta diarrea digital repercute en la fotografía que se hace hoy? ¿En qué sentido?
El problema no es la fotografía digital, sino el mundo digital: esta civilización del espectáculo y el cambio brutal de valores que ello conlleva. La fotografía en sí, el uso de la cámara para mirar el mundo a través de ella, no cambia tanto como dicen algunos.

Le preguntaron una vez a Billy Wilder si era aconsejable que los cineastas supieran escribir bien. Él respondió que era preferible que supieran leer...
Absolutamente de acuerdo para los fotógrafos (y para cualquier persona ¿no?) Leer palabras y, aunque parezca una obviedad, leer imágenes, y conocer la historia y a los verdaderos maestros del medio.
En tus imágenes hay silencio, reposo y sabor a tiempos perdidos. Eso vende poco hoy, ¿verdad?
No sé, tal vez, pero en cualquier "hoy" cabemos muchos, distintas opciones, y puede que nuestro trabajo no sea masivo, pero si es sincero siempre conectaremos con algunos semejantes. Lo que más me importa es no traicionarme demasiado a mí mismo y respetar a los demás y a la realidad que nutre mi trabajo. Haciendo eso que más me importa he llegado hasta aquí y no me faltan ganas para seguir adelante.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Francisco Mata

Mejicano del 58 y con muchos años de oficio. Conocedor a fondo del fotoperiodismo, su obra se ha expuesto en medio mundo. Para saber más, aquí está su web. Nosotros le pedimos conversar y he aquí el resultado.
La tradición pesa mucho en sudamérica. ¿Qué es el pasado, una esclavitud que debemos trascender o una ley que hay que respetar?
Ni una ni otra. Es una circunstancia, es historia y formas de ver el mundo que nos antecedieron, son costumbres que se relacionan con entorno, cultura, cosmogonía y prácticas sociales, es cultura heredada, aprendida y amalgamada, son una base desde donde pararnos para cuestionar nuestro presente y dibujar nuestro futuro, son, al mismo tiempo, materia prima para reflexionar sobre nuestra condición política e histórica, ahí están seguramente muchas de las respuestas para lo bueno y lo malo de ser latinoamericano.
Tú que has viajado tanto, ¿qué tiene sudamérica que ofrecerle al mundo y viceversa?
Todo y nada. La interconexión, la globalidad y la cultura hegemónica homogenizan todo: paisajes, gastronomía, conocimiento cultural, etcétera. Ahora la sociedad en su conjunto responde a patrones distintos donde lo diferente no es ya un valor en sí mismo, son los matices donde se construyen los significados, es en las mezclas y los intercambios donde se generan nuevos sentidos.

Tienes muy buenos trabajos sobre Cuba, un país donde el tiempo se paró hace cincuenta años. Esa magia que encierra Cuba, ¿se perderá algún día?
Sí, sin duda pero sin duda también para dar paso a otra. Cuba es un país que significa muchas cosas al mismo tiempo, desde la muerte de las utopías hasta la constatación de que siempre se puede aguantar más, es un ejemplo palpable del aparente destino negro de Latinoamérica y de la posibilidad de soñar con un mundo posible.
¿La realidad supera a la ficción?
Siempre, hasta que llega la ficción y supera a la realidad.
¿Qué ha cambiado en el oficio desde que empezaste?
Todo, absolutamente todo menos que siempre estará atrás de la herramienta un tipo con curiosidad, ganas de expresarse, de experimentar, de dar su opinión y, sobre todo, de caminar y platicar viendo.

A ojos de un fotoperiodista, ¿el mundo está tan mal como nos cuentan?
Yo creo que está peor y mejor al mismo tiempo, las categorías y la clasificación maniquea de las cosas es algo que estamos superando, la realidad es muy compleja, los procesos sociales son sistemas de alta complejidad, la relación rizomática es cada vez más extendida, entender lo que pasa y definirlo categóricamente ya no es posible.
¿Un buen fotógrafo hace un buen reportaje en cualquier sitio o el escenario predispone de manera concluyente?
Lo que más predispone es qué quieres decir, cuál es tu postura y opinión ante lo que estás fotografiando, el lugar o el tema son secundarios. Siempre prevalecerá la postura del fotógrafo, esto quiere decir su ideología, contexto cultural, concepción del mundo, etcétera.

Conoces grandes ciudades y pueblos perdidos, ¿con qué te quedas para hacer fotos?
En mi caso con las ciudades.
Mucha gente haciendo fotografía... ¿es difícil ser original?
Siempre lo ha sido, siempre es necesario saber cuál es nuestro punto de vista, ahí esta el secreto. En casi doscientos años de que se inventa la fotografía ya se registró todo, no queda nada por fotografiar, lo que quedará siempre son opiniones distintas sobre lo mismo, igual que en la literatura o la pintura por ejemplo.
¿La fotografía está hoy mejor que nunca?
Sí, aunque peor que mañana.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Eduardo Momeñe

La visión fotográfica. Curso de fotografía para jóvenes fotógrafos. Cuando terminas de leerlo te quedas sabiendo que es un libro que hay que conservar. Las críticas son excelentes y son muchos los fotógrafos de renombre que lo recomiendan para ir aprendiendo eso tan difícil de educar el ojo. Tras conocer su obra no nos pudimos resistir a conversar un poco con Eduardo Momeñe.
La actitud de muchos espectadores ante una obra de arte suele ser recurrente. "Yo entiendo poco. Sólo sé si lo que veo me gusta o no me gusta". ¿Es válido?
Sí, puede ser válido pero no suficiente para el análisis y comprensión de una imagen. Las imágenes actuan como textos que hay que descifrar y para ello hay que conocer el idioma. Más aún en la fotografía de los últimos cincuenta años, son imágenes que ya no son transparentes, que son producto de la lectura de otras imágenes y que exigen un lector preparado para enfrentarse a ellas.
¿Todas las opiniones valen lo mismo?
Esta pregunta queda en cierto modo contestada con la anterior. No, no todas las opiniones valen lo mismo. Valen mucho más aquellas que están respaldadas por un profundo conocimiento de la manera en que la fotografía actúa. Hablamos de un lenguaje desconocido y complejo.
¿Qué es una buena fotografía?
Es difícil decirlo. Quizás no existan buenas fotografías sino buenas obras fotográficas. Para saber si una obra fotográfica es "buena" (es una forma de hablar) habría que analizarla detenidamente. Tiene que cumplir una serie de requisitos. Es el mismo recorrido que el que se aplicaría a una obra artística en términos generales. Una "buena fotografía" no es más que una página de un largo libro. Poco podemos decir de ella si no conocemos todo el texto; en este caso al menos un suficiente número de fotografías que la respalden.
Miles de libros sobre Photoshop y el uso de la cámara. Muy pocos sobre la visión del fotógrafo. ¿Tan difícil es?
Sí, yo pienso que es muy difícil, y no soy el único. Incluso superdotados como Walker Evans pensaban que fotografíar es extremadamente difícil. Por supuesto, ello se refiere a crear una obra fotográfica. Son demasidos factores los que no deben fallar desde un punto de vista conceptual, visual, textual, y todo lo que queramos añadirle. Es necesaria una madurez que no se obtiene tan sólo hablando de fotografía.

¿Qué factores hay que tener en cuenta a la hora de leer una fotografía?
Insisto en lo de "obra fotográfica". Para leer una fotografía es necesario leer todo el texto, todo el libro. Si pensamos en fotógrafos que aquí se mencionan, es imposible leer la estructura visual llamada "Avedon" o "Frank" tan solo con un retrato, o una fotografía de "Los Americanos". Podermos decir que es potente, incluso "bonita", incluso extraordinaria, pero no hacemos mucho con ello, necesitamos ver más para descifrarla, para comprender. Hacer una "buena fotografía" no parece muy, muy difícil, incluso el azar puede actuar a nuestro favor, pero conseguir un número de imágenes que se respalden entre sí, que se apoyen, que den coherencia a una mirada, que expresen conocimiento tanto visual como conceptual, ese ya es otro probelama. De hecho, es el problema. Una mente con cierta paciencia se hará con el Photoshop en cuestión de horas, pero creo que no hablamos de eso. En todo caso soy de los que piensan que es absolutamente necesario dominar las herramientas con las que trabajamos.
Quiero aprender a hacer buenas fotos, ¿qué es lo primero suponiendo que ya domino la cámara y el procesado?
En primer lugar, estar seguro de que se dominan ambas cosas. En segundo, averiguar si se sirve para ello, y puede llevar un cierto tiempo, porque por una parte no es una pregunta que nos hagamos a menudo, y por otra porque no es fácil ser juez y parte al mismo tiempo. Se puede aprender un pequeño tanto por ciento del asunto pero, en todo caso, todo tiene que estar ya dentro, la materia prima puede estar en letargo, sin pulir, en estado bruto, pero debe estar. Sin ello hay poco que hacer. A veces no somos muy conscientes del lío en el que nos metemos, apasionante, por otra parte. No nos conformamos con aprender a "leer" fotografías sino que además queremos hacerlas, para lo cual si bien es imprescindible lo primero, hace falta mucho más: estar dotado para ello. Esto es lo que tenemos que averiguar. Tengamos en cuenta el ejemplo de extraordinarios galeristas que saben descifrar obras fotográficas de una manera impecable pero son incapaces de hacerlas, o personas que en el lenguaje escrito, el de nuestra cabeza, son fuera de serie y no pueden hacer fotografías. En música, el ejemplo es claro. Hay personas que nunca podrán tocar un violín, lo cual no es una deshonra, ya que hay muchos tipos de estructuras mentales. La fotografía es un pensamiento plasmado visualmente, muy diferente al que nos enseñaron en el colegio.
En definitiva, si estamos medianamente dotados sí pienso que es muy necesaria una cultura, pero no sólo fotográfica. Por supuesto hay personas que nacen de pie, intuitivas, amuebladas, y que no necesitan de casi nada, pero para quienes no hemos tenido esa suerte es necesaria (insisto en que no suficiente) una formación amplia.

Define brevemente el trabajo de Bresson.
Cartier-Bresson supo aunar de una manera magistral la tradición del arte occidental, del orden renacentista, con la revolución visual de la instantánea. Fue el fotógrafo que domó la incontrolable, imprevisible y "anti-artística" instantánea con estructuras pertenecientes al orden clásico. Dicho de una manera extremadamente simple, consiguió una instantánea "artística". Su sombra es tan larga que la mayor parte la fotografía de reportaje que conocemos es impensable sin su forma de fotografiar: Una fotografía transparente, clara, narrativa, fácilmente comprensible para todo tipo de lector/espectador.

Avedon.
En mi opinión quizás sea el "gran fotógrafo" con mayúsculas, el que sabe hacerlo todo y todo magistralmente. Sea nuestro favorito o no, Avedon quizás esté por encima del bien y del mal. Es uno de los fotógrafos que mejor entendió que la fotografía es ante todo potencia, violencia visual, por supuesto sin olvidar la textual como lo demuestran sus retratos. De hecho esa "calidad" en el gesto, sería la búsqueda del fotógrafo, imágenes que atraviesen nuestra retina y nos lleguen hasta la nuca. Como la guitarra de David Gilmour... o el que queramos.

Lange.
Extraordiaria en su humanidad y en su mirada. Fotografía directa, sin concesiones, sin "pretensiones artísticas", fotografía en estado puro, como la de Evans, la de Gutmann, y la de tantos otros grandísimos artistas que tan sólo pretendieron hacer fotografías del mundo.
Frank.
Un extraño suizo, tan americano o más que Bob Dylan o Jonas Mekas. Su obra "Los Americanos" es el gran texto de la fotografía americana, incluso de la fotografía contemporánea. Quizás Frank no inventó la fotografía pero ciertamente la reinventó en gran medida. Como todos los grandes, supo apoyarse, supo entender el camino abierto por otros. Fue en cierto modo el que hizo saltar por los aires el "orden bressoniano". Su influencia sigue siendo extraordinaria para el documentalismo contemporáneo.

Momeñe.
No lo sé. Lo cierto es que disfruto mucho haciendo fotografías. Quizás sea la actividad que más me guste, también me gusta hacer vídeo. Y cuando las cosas salen bien, cuando interpreto que una fotografía me ha quedado bien, que visual y conceptualmente me parece correcta, la satisfacción es enorme. Me siento un aficionado que disfuta mucho con todo ello. Un lujo.
¿Tiene sentido la fotografía por sí misma dejando de un lado el tema?
Sí, por supuesto. El tema es independiente, incluso irrelevante para la mirada fotográfica. Nunca se me ocurriría ir a una exposición de Avedon porque en sus fotografías pueda haber retratos de Marylin Monroe o Groucho Marx. Voy a la exposición para encontrarme con la mirada de Avedon exclusivamente. Ciertamente hay "temas", motivos más atractivos que otros pero es irrelevante para un "lector fotográfico". La fotografía poco tiene que ver con la información periodística. Su información se basa ante todo, lo he comentado, en la que expresa un pensamiento visual. Es clarificador el caso de los reporteros de guerra. Los ha habido extraordinarios, no muchos, pero puede ser común pensar que se puede ser buen fotógrafo por traer una información de carácter periodístico, normalmente muy desagradable, incluso oportunista. Por fortuna la fotografía es otra cosa, y desafortunadamente, más difícil.
¿Qué temas te inspiran principalmente?
Mi fotografía va paralemamente en dos "espacios" pero con una cabeza parecida. Me gusta mucho encerrame en el estudio, el retrato, la figura femenina, pequeñas puestas en escena, algo así como una "realidad escenificada" y que también llevo a exteriores, lugares que me gusta "reconstruir". Soy en gran medida fotógrafo de trípode, me es muy útil el marco clásico porque me permite buscar una tensión que me agrada y que consiste en que conceptualmente, las cosas no sean tan nítidas.
Creo que conozco bien lo que han hecho los grandes fotógrafos y cuando encontramos a alguno que realmente nos es "útil" para nuestro interés, es una muy buena sensación porque su lectura (bien comprendida) nos ayuda a ir centrándonos. En todo caso a mí me ayudan más las imágenes mentales que me aporta la literatura, incluso el ensayo, pero no la literatura en general, sino mundos que se van descubriendo y que van dando una información que realmente se puede decir que ya estaba en nuestra cabeza, pero que quizás no le habíamos hecho caso y ahora nos vuelve, además bien expresada. La literatura te aporta imágenes interpretables, imaginables, que te permiten actuar, enredar entre ellas. Para seguir aprendiendo también empleo tiempo en estudiar la pintura clásica, no hay mejor escuela para mí que dar vueltas por el Museo del Prado. Es él el que te da el lenguaje del cuerpo y la estructura del espacio. Si no tenemos a mano un museo así, lo tenemos todo en internet.

¿Por qué hay que Buscar el silencio?
El silencio no sólo es oro sino que las grandes palabras están en él, incluso la gran música. Es una manera de hablar pero se podría estar de acuerdo con ello... o quizás no. El silencio es algo que no ha estado presente en una gran parte de la fotografía, tan necesitada de ser compresible, informativa, y que ha tenido que recurrir al ruido, a lo obvio para hacerse entender. Sin embargo, la gran fotografía, o al menos la que yo siento que realmente me llega es una fotografía que entiende el misterio, lo dicho a medias, lo visto a medias, una fotografía que no te da los datos, que no te lo pone fácil, pero que su descubrimiento, su "desenmascaramiento" produce una gran satisfacción en cuanto que sabemos más cosas. Un ejemplo imprescindible -por supuesto hay otros- es el de la obra de Eugene Atget. Sin pretenderlo entusiasmó a los surrealistas, que entendieron su silencio, un mundo silencioso, extrañado, sombras a las que había que buscar la luz que las producía. Silencio es una palabra cómoda, quizás haya otras para decir lo mismo. A la pregunta se podría contestar que hay que buscar el silencio porque el ruido es demasiado obvio, predecible e incluso burdo.
¿Has abandonado ya la película?
Ya es posible hacerlo. La calidad ya está garantizada, y además el proceso es imparable. Las ventajas son muchas, tanto económicas como en cuanto a comodidad. En mi caso he recuperado el placer, tanto tiempo perdido, de hacer fotografías en los viajes con una pequeña pero buena cámara. Siempre he estado a favor de estar atento a las nuevas tecnologías de todo tipo. Comprendo el placer del medio o gran formato, y de la erótica del olor del revelador y del sonido que produce mi vieja Hasselblad, pero no soy nostálgico.
¿50 ó 28mm?
En mi caso, el 50mm.
¿Para cuando la siguiente edición de La visión fotográfica?
Sigo escribiendo cosas. Estoy con un libro. También tiene que ver con la fotografía, pero no es una continuación de La visión fotográfica, ya veremos qué sale.
Háblanos de tus talleres. ¿En qué consisten? ¿Qué trabajáis principalmente?
Para mí la fotografía, hacer fotografías, sólo es posible si sabemos de "qué trata" el medio fotográfico. Lo contrario se traduce en fotografías "no conscientes". Mis talleres van en esa direción, preguntas a plantear, más importantes que las posibles respuestas. Me gusta que sea un diálogo entre todos, es así como salen ideas que nos pueden servir para ser mejores fotógrafos. El fin de los talleres es, por una parte, que sean unas horas agradables porque todos participamos y aprendemos, y por otra que salgamos siendo fotógrafos que saben un poco mejor por qué o para qué hacemos fotografías.
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Gracias a Paco López por su trabajo en la preparación de esta entrevista.
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Actualización (17/11/2010)
La última edición del libro de Eduardo Momeñe que se puede encontrar en liberías es la segunda y está descatalogada. Digo que se puede encontrar porque a fecha de hoy todavía quedan ejemplares sueltos en alguna que otra estantería. De todas maneras, para los que queráis haceros con un ejemplar hay que decir que la obra ha cambiado de editorial y es el propio Eduardo quien lo edita a través de la página www.afterphoto.com.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Michelle Bates

Holy Cow (Michelle Bates) Cámara: Holga
Descubrió las cámaras de juguete en 1991 cuando estudiaba fotografía y pronto se dio cuenta de que podían servir para algo más que jugar. Esos desenfoques, distorsiones y aberraciones de las lentes de plástico daban a la imagen un toque onírico, una atmósfera especial que, en muchos casos, generaba imágenes de alto contenido plástico. Todo ese mundo quedó reflejado en Plastic Cameras, Toying with Creativity (Cámaras de Plástico, Jugando con la Creatividad) un libro que acaba de ver su segunda edición y que se vende en el mundo entero. Cuando le pedimos que charlara con 800ISO, Michelle accedió con amabilidad.
Hay mucha gente que prefiere las imágenes desenfocadas y llenas de aberraciones antes que las nítidas y cristalinas de las cámaras digitales. ¿Qué hace de una foto "de juguete" una buena imagen?
Creo que una buena imagen es buena de por sí, independientemente de la cámara que se usó para tomarla. Cuando la gente empieza a utilizar cámaras de juguete queda prendada de sus efectos -desenfoques, aberraciones, destellos, etc.- pero hace falta tener talento fotográfico para crear imágenes con arte y no quedarse tan solo en lo que la cámara ofrece. Para que una imagen "de juguete" sea una buena imagen hace falta el ojo del fotógrafo y lo que la cámara aporte.

A Woman's Bed (Nancy Rexroth, 1970) Cámara: Diana
¿Es posible hacer fotografía en serio con este tipo de cámaras?
¡Sí! Mi pasión siempre ha sido encontrar gente que haga fotografía de verdad con estas cámaras. Mi libro es una prueba de ello. En él aparecen cuarenta y nueve fotógrafos que hacen magníficas fotografías, ya sean fine-art, trabajo para revistas, periódicos o fotografía comercial.
Una de las leyes de la Lomografía es "no pienses, sólo dispara". ¿Necesita este tipo de fotografía algún tipo de preparación?
Hay diversas formas de usar estas cámaras. Puedes disparar sin mirar, eso puede ser divertido, pero he visto gente a las que esto no les da resultado, especialmente si está acostumbrada a las cámaras digitales que dan buenos resultados incluso sin saber manejarla. Para obtener buenas imágenes tienes que conocer el funcionamiento del aparato, incluso es más importante conocer los principios básicos de la fotografía: cómo medir la luz, cómo le afecta a la película, cuánta cantidad le llega, la composición...

Hugging Wall, Italy (Anne Arden McDonald, 2000) Cámara Diana en modo B
La Lomografía: las cámaras de plástico como negocio. ¿Prefieres este tipo de cámaras o usas las originales? Mucha gente piensa que las actuales cámaras lomográficas son caras y de mala calidad.
Las viejas cámaras Diana (y sus clones) eran simples y muy mal hechas, pero a los fotógrafos les encantaban. Es magnífico conservar una de ellas. Hoy se hacen muchas cámaras como estas. Mi favorita es la Holga. Se hacen en China por Holga Ltd. y no están mal de calidad para una cámara de plástico. Y son muy baratas. Algunos de los productos de la gente de Lomografía (Diana+, Diana Mini, cámaras multilente y sus accesorios) son de buena calidad, otros no tanto. Además, son bastante caros. Lo que sí es verdad es que esta gente ha conseguido que este tipo de fotografía sea accesible a un público mucho más amplio de lo que era antes. Que las cámaras sean caras le quita encanto a la fotografía de juguete, aunque siempre existirán cámaras baratas para hacer esto.
¿Existe el riesgo de que este tipo de fotografía se ponga de moda y se banalice en cierto sentido?
Sí. Cuando la gente dispara al estilo "Holga" todas las fotos parecen iguales. Si miras en Flickr, donde puede haber millones de fotos "de juguete", parece que las fotos las ha hecho la cámara en vez del fotógrafo. En las manos de un buen fotógrafo, las imágenes nunca serán banales.

Lights of Freemont, Golden Nugget (Susan Bowen, 2005) Cámara: Holga
Hablemos de las ventajas del digital: 1.- Miles de fotografías, 2.- Disparar sale gratis. 3.- Las fotos se pueden manipular fácilmente. Háblame tú de las desventajas...
Respondiendo a esas ventajas:
1.- ¡Demasiadas fotos! Con el digital tendemos a disparar más y pensar menos y, creo, a aprender menos también. Por otro lado quedar a la espera de ver las imágenes reveladas es algo que tiene una magia que también se pierde.
2.- No es gratis. Con las cámaras de película solías usar una cámara durante toda tu carrera de fotógrafo - una Leica siempre te responderá. Con el digital cambias de cámara cada dos años y además no son baratas. También hay que actualizar el ordenador, los programas, la impresora, comprar discos duros para copias de seguridad... Pagamos un precio en tiempo para aprender a usar las cámaras y los programas nuevos. Con el analógico aprendíamos un proceso y el resto del tiempo lo que hacíamos era perfeccionarlo.
3.- Hay muchas formas de manipular las imágenes en el cuarto oscuro. Incluso si disparas con cámaras de juguete siempre puedes escanear el negativo y modificarlo con las herramientas digitales e imprimirlo en digital.

After the fire (Michelle Bates) Cámara: Mamiya 645
Como fotógrafa, ¿qué temas prefieres?
Con el paso del tiempo he fotografiado de todo. Prefiero temas peculiares, como el carnaval o los animales y eso me gusta hacerlo con la Holga. También me gusta romper barreras y buscar temas nuevos con esa cámara, como por ejemplo series de naturaleza, retratos, paisaje urbano y otros. Aparte del fine-art, también me gusta fotografiar todo lo relacionado con el teatro y los actores, el circo, el vodevil, las marionetas. Esto lo hago en digital. También hago retratos y tengo hecha una serie sobre arte con fuego y representación. Hay por ahí otra serie tomada en la casa de un amigo, la cual se quemó por un incendio.
Montones de libros sobre cámaras, objetivos, Photoshop, técnicas de fotografía en estudio... pero muy pocos sobre cómo aprender a mirar. ¿Qué es más importante?
Hace poco he visto parte de un vídeo realizado por Ernst Hass en los años 50. Nunca habla del equipo, sino de cómo mirar y lo hace de manera brillante. Me gustaría que la gente dedicara más tiempo aprendiendo a ver y menos a discutir sobre cámaras. Este es el problema de cambiar constantemente el equipo: nunca aprendes a usarlo suficientemente bien como para dejar su uso en un segundo plano y centrarte en hacer las imágenes que quieres. La clave es aprender a utilizar tu equipo con la soltura suficiente que te olvides completamente de él para dedicar tu tiempo y energía a entrenar tu ojo.
Imagina que estás en uno de tus talleres. Un joven discípulo te pide opinión para comprarse una cámara. ¿Qué le dirías?
No puede haber una única respuesta para esto. Depende de lo que le interese. ¿Película o digital? ¿pequeña o grande? Lo bueno de las Holga, por ejemplo, es que son pequeñas y baratas y se pueden llevar fácilmente a cualquier parte como complemento de una cámara "de verdad". Por otro lado, es verdad que es más fácil disparar cuando sólo llevas una cámara. De otra parte, distintos tipos de cámara funcionan mejor con distintos tipos de temas.
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